El talento. De cómo el Diario Público va a triunfar y, si fracasa, lo haremos todos

23 de septiembre de 2007

Llevo un par de años tratando de escribir este post.

Mejor dicho, de poner negro sobre blanco esta idea.

Uno de los grandes problemas que tenemos los periodistas es la precariedad.

Los que logramos pillar un contrato entre 1985-1995 nos hemos librado por los pelos.

Los que llegaron después han creado la generación de mileuristas.

Y, en muchos casos, sin contrato.

Si estamos en la Sociedad de la Información, en la que el valor añadido es la creación de conocimiento, nunca se generará si no hay futuro; por cierto, lema del Punk.

Si cuando lo que te preocupa es llegar a fin de mes, pillar un keli o tener veinte euros para el fin de semana, nunca te preocuparás de crear conocimiento.

Han convertido a toda una generación de mileuristas en una generación de supervivientes.

Y, así nos va a ir.

Sobre todo a los periodistas.

En un gran momento de cambio, sobre todo en el negocio de la información, el relevo, la generación que tiene que empujar, no llega a fin de mes.

Así, perderemos.

Hasta que un chaval de treinta y pocos se pone a dirigir un diario nacional en el que dice que ni hay mileuristas y que es de izquierdas, cuidadín, no de un partido de izquierdas.

Y forma una Redacción que aglutina a una generación de periodistas que era demasiado joven en la movida de los ochenta y demasiado mayor para ser mileurista.

Y los ha metido a todos dentro.

Una explosión de talento.

Lo digo porque conozco a muchos de ellos.

Pero, joder con los peros, aquí viene el problema.

Si no triunfan, teniendo en cuenta lo que en nuestra generacion se entiende por triunfar, acabaremos de perder la última oportunidar para que triunfe el talento.

Y esto es un reto de todos.

Mañana, o pasado, sal a la calle y compra Público, enséñalo a tus colegas y, si no te gusta, vas y se lo dices a sus periodistas, que te escucharán.


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