Periodismo de alto riesgo en Cuba
"El día que Fidel me llamó pícara", por @anacefp

13 de agosto de 2010

Leo en el Facebook la anécdota que escribe Ana C. Fuentes, @anacefp en Twitter, me encanta, le pido permiso, y os la pongo para todos. (Sí, Ana es la de la esquina inferior izquierda ;-)


Algunos amigos conocen esta anécdota a otros ni se la he mencionado... La foto corresponde a uno de mis peores días en el ejercicio de la profesión periodística. Corría el año 1995 y Ciudad de La Habana había ganado la sede por el 26 de julio. O sea, que los actos centrales por el día de la Rebeldía Nacional (con discurso del comandante incluido) tendrían lugar en la capital cubana.

El periódico para el que trabajaba me encomendó cubrir 'el voto' del comandante en las 'elecciones' de ese año, a condición de que le preguntara por un encuentro en el Cacahual que tuvieron él y el resto de asaltantes al cuartel Moncada.

Ese domingo estuvimos horas tirados en el suelo de aquel colegio electoral esperando su llegada. Entre otras cosas, porque nos convocaron con muchísima antelación para revisarnos el material (parece que todos los periodistas somos sospechosos de querer cometer un atentado).

Me habían contado en el periódico que los asaltantes al cuartel Moncada, unos días antes de partir a Santiago de Cuba, se habían reunido en El Cacahual (donde está enterrado Maceo) y junto a su tumba Fidel los fue llamando de uno en uno y les fue encomendando una misión. Cada uno sabía la suya y sólo él sabía la de todos. Años después, en los encuentros que solían hacer los supervivientes, se dice (a mí no me consta) que Ramiro Valdés siempre repetía que él todavía no había cumplido con la suya.

Pues por esas cosas yo les tenía que preguntar y le pregunté... Pero parece que ya para entonces él comenzaba a perder memoria.

—Fue un gesto muy bonito de los compañeros, me dijo. Pero yo no estuve allí.

Y yo me empecé a reír, como siempre que me pongo nerviosa.

—Algo debes saber tú cuando tienes esa cara de pícara.

—Es que me han dicho que uno de los asaltantes asegura que no ha cumplido aún con su misión...

Le cambió la expresión del rostro.

—Pues a ese déjalo ahí, que el resto sí cumplimos.

Se enfadó, cortó el momento prensa... Y se largó.

Ya casi en la puerta tuvo tiempo para girarse y fulminarme:

—Y tú, sigue riéndote con esa cara de pícara.

El grupo de profesionales que hasta ese momento me acompañaba se dispersó muy rápido, como queriendo decir "esta no viene conmigo". Ya para entonces ni siquiera conservaba la acreditación que debidamente me habían colocado a la entrada.

Salí de allí en busca del coche del periódico. Apenas me subí y oí al chofer decirme "pícara" entendí que el lío en el que estaba era gordo. Aquello lo habían transmitido en directo por la radio y por la televisión.Le pedí que me llevara a mi casa. Las piernas me temblaban y ese día yo no era capaz de hacer nada más.

De camino rectifiqué y le pedí que hiciera una parada en el 'puesto de mando'. Antes de 'desaparecer' yo necesitaba decir alto y claro que a mí me habían mandando del periódico, que mi pregunta no era espontánea.Lo dije muchas veces. A todo el que se me acercó para repetirme "pícara".

El martes me llamó el mismísimo Juan Almeida al periódico. Quería saber cuál era exactamente mi pregunta y quién era el asaltante que decía que aún no había cumplido con su compromiso. Le dije que no sabía, que precisamente por eso le preguntaba al comandante... Y que vendría en esos días al periódico Lester Rodríguez, uno de los supervivientes, a quien quería preguntarle.

El día que vino Lester se apareció a los pocos minutos Barba Roja para llevárselo, así que no pude entrevistarlo. La crónica que salió publicada con mi firma sobre ese encuentro histórico del Cacahual no respondía al original que entregué antes de largarme unos días de vacaciones a mi pueblo.

Las diarreas se me controlaron dos días después.

PD: Desconocía la existencia de esta foto. La acabo de descubrir en el blog de un ex compañero de facultad que estaba en el coro de periodistas de ese día.

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