Morente es arte

16 de diciembre de 2010

La frase es de Mercedes: "Lo grande de Morente era esa inmensa libertad artística que finalmente seducía a todos. De huella".

Pongo, al vuelo, tres ejemplos recientes.

Primero. Una fotografía de Pepe Villoslada, amigo mío, y el fotografo sobre quien recayó la inmensa responsabilidad de entrar en el Teatro Isabel La Católica de Granada, donde se despidió a Enrique Morente. Solo se permitió el acceso de un fotógrafo que luego serviría las fotografáis a todos los medios. Fue Pepe. La serie de fotografías la puedes ver aquí, en Ideal.es. Pero quiero destacar esta fotografía, que ilustra a todo color la página 2 completa de la edición de hoy del diario IDEAL de Granada.


Segundo. Comparto el comentario que en Facebook ha escrito Rocío Mendoza. Y amplío. Que Inés Gallastegui haya titulado 'Despedida en chupa y en visón' la crónica de los granadinos de a pie despidiendo a Morente en las calles de su ciudad es un destello de talento a borbotones, al igual que todo el que se lee en la crónica que menciona Rocío Mendoza y que refiere a Ángeles Peñalver. Dos crónicas periodísticas de esas que hay que recortar y guardar para leer de vez en cuando, para romper a llorar de pena o dejarse seducir por la magia de las palabras encadenadas que cuentan la historia, porque construyen imágenes y explican lo que pasó y por qué pasó. Periodismo.
Tercero. Mi sobrina, Lara Misó Peinado, simplemente, baila a Morente. Por favor, regalaros unos minutos, dejar lo que estéis haciendo, y degustar esta pequeña pieza de arte. Merece la pena.



La huella de Enrique Morente es inmensa. No acaba sino de comenzar.

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