Carta a un hijo, de un padre

13 de noviembre de 2011



Hola. 
Esta carta es para ti.
Para que siempre recordemos a un padre que arropó su hijo hasta el último momento.

Quiero que algún día la leas y quiero que sepas que tienes el compromiso de vivir tu vida y también la de  tu padre por los dos.



Tienes ahora que tener una vida honorable, comprometida y sonreír ante la más grande de las adversidades, y saber que por alguna razón estás viviendo.


Siento un vacío en donde tiene que estar el alma. Mi corazón está congelado. No me queda aliento. No puedo dejar de pensar en las horas que pasasteis abrazados el uno al otro. Tu padre de 41 años y tú, un pequeño de tres, en un terraplén de una carretera comarcal cordobesa, tas haber sufrido un accidente de circulación.


Dicen las crónicas que el vehículo quedó escondido y solo lo pudo encontrar un agricultor, al día siguiente, tras una noche que no puedo siquiera inventar. Dicen las noticias que lograste soltarte de tu silla y llegaste a donde tu padre, herido de muerte, estiraba los brazos para abrazarte. Dicen también que tu padre murió aquella noche y que te encontraron al día siguiente abrazado a él, supongo que compartiendo el último aliento, el último calor de su cuerpo que con tu madre te dio la vida que ahora estás comprometido a vivir por todos los que tenemos esperanza.


Necesito escribir estas líneas para huir no del dolor, que es acerado; sino del vacío que me invade por lo que os ha sucedido a ti, a tu padre, a tu madre y a los tuyos.


Enano, si alguna vez necesitas algo, búscame.


La crónica del suceso: "Los bomberos que acudieron a rescatar a las víctimas de un accidente de tráfico se encontraron con una escena terrible y conmovedora a la vez: en el interior del vehículo hallaron a un hombre fallecido y entre sus brazos a su hijo, de 3 años, al que arropó hasta el último momento, hasta que no le quedaron más fuerzas. Afortunadamente, el pequeño tan solo sufrió una herida en la frente, pero permanece ingresado bajo observación en un hospital por si pudiera presentar secuelas puesto que, desde que ocurrió el siniestro y hasta que ambos fueron rescatados del pozo al que cayeron con el coche, transcurrieron más de 20 horas, incluida toda una noche.
Su instinto de protección fue más fuerte que su propia supervivencia o quizás sabía que su suerte estaba echada y quiso despedirse de su hijo".

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