Un reportaje con mil titulares

4 de noviembre de 2011

Marisa Guerrero en V  


Los reportajes son buenos cuando, por ejemplo, cuentan una historia excelente. Nos lleva dentro de esas personas protagonistas y conocemos de primera mano una vida que de repente se nos antoja cercana, vulnerable, triunfante, deliciosa, simpática, trágica. Un buen reportaje es la vida misma en la versión que toca contar. 


El Periodismo tiene, en los reportajes, una de las mejores herramientas para contribuir al futuro de nuestro viejo y querido oficio. Cosa que hoy, que anda maltrecho, nos debería servir a todos para tomar nota. Hay reportajes que entran en nuestra historia, en nuestra memoria, por esa historia que nos cuenta. Otros relucen por el titular, la quintaesencia de la información que en su versión interpretativa logra clavar la historia en unas cuantas palabras: ‘Pedro Ruiz, el prisionero de Hacienda’. Otros, por sus fotografías, que son los testimonios, la prueba visual y casi palpable de lo que estamos contando. 


El reportaje que hoy os recomiendo (que se puede leer aquí y en este otro link su despiece), cuenta la historia de una bomba que llegó a la casa que fue mi hogar durante muchos años. Allí vivió gente buena como el Maestro, y María Jesús, a quienes tanto debo. Allí pasó que un día no pasó nada. Allí pasó que esta misma mañana Marisa se ha tenido que enfrentar cara a cara con dos de las personas que supuestamente quisieron asesinarla.


Por eso el reportaje de hoy se titula ‘Una bomba para la tía’. Pero puede titularse ‘Una bomba para mi amiga’. O ‘Una bomba para Marisa’. O ‘una bomba para mi hermana mayor’. O ‘Una bomba para mi hija’. O ‘Una bomba para una periodista’. O ‘Una bomba para mi pareja’. O ‘Una bomba para mi compañera’. O ‘Una bomba para la jefa’. O.... mil titulares.... porque las bombas matan personas y familias enteras.


Si ahora, me preguntas por mi titular, lo tengo claro desde hace mucho tiempo:
"Marisa, valiente".

Y gracias.

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