La Redacción perfecta

4 de diciembre de 2011




Un dueño de un periódico que envía una caja de habanos a un asesino múltiple que va a ser ejecutado en la madrugada. Es la forma que tiene de agradecerle que gracias a sus crímenes el periódico ha llegado a vender 480.000 ejemplares. Un director que ve que todos sus periodistas andan de cháchara y saca la pistola, pega un tiro al ire y suelta: "Todo el mundo a trabajar". Una Redacción en la que si veías en el WC un cartelito que decía 'Ojo con el cocodrilo' resultaba que era verdad. Que un par de empleados del zoo iba un día por semana a la Redacción a limpiar el cocodrilo que vivía en la Redacción porque una concursante lo había devuelto tras ganarlo como premio. Un periodista que era despertado en su noche de bodas para cubrir un suceso que dio comienzo al crimen de los Marqueses de Urquijo. O un juez que al preguntar quién llegó primero a la escena del crimen los testigos respondieron: "Un periodista".

Así se escribe la historia. Así se vive el Periodismo. Y esta es la que nos trae Chapu Apaolaza en los reportajes de V de los diarios regionales de Vocento: 'Tinta y sangre', sobre los sesenta años de 'El Caso', ahora que han recopilado sus más gloriosas páginas en un libro excelente


Muchas veces añoro las Redacciones de El Correo y de El Diario Vasco de los años ochenta, con personajes infinitos e historias que por supuesto que superaban a las de la ficción. O las historias y los personajes que me he encontrado recorriendo el año pasado y este todas las de Vocento. O esta misma, desde la que os escribo, la del diario Ideal, donde el mismo día en que llegué se despedía el redactor de Sucesos, que se iba de vacatas en julio, y le soltó a su redactor jefe, delante mía: "'Moli', que me voy de vacaciones. Que te he dejado unos cuantos muertos escritos en el 'congelador' para que los vayas sacando". Y el 'Manix'' se encendió un cigarrito y se piró tan campante a Almuñécar. Con un par.

  

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