Levon Helm. In Memoriam. Sí hombre, el tipo de la batería que tocaba con The Band en The Last Waltz

22 de abril de 2012

The Last Waltz



Llovía tanto..... Todo el día llovía en San Sebastián. Te ibas asomando al balcón de la vida y en ese periodo mágico entre el tardofranquismo y la neodemocracia a mí, fite tú, lo de Sabino Arana, lo de Indalecio Prieto, lo de Marcelinito Oreja, no iba conmigo. Solo tenía claro que Franco era un cabrón.


Llovía y no dejaba de llover y me paré ante el escaparate de la tienda de discos. Allí, de entre todos los elepés, ahora llamados vinilos, destacaba uno gordito, de color amarillento, con un logo imperial, con una silueta recortada. No decía más que 'The Last Waltz'. El precio, 1.300 pesetas.


Entré en la tienda. Lo cogí con las manos y lo abrí. No erá en plan desplegable, era una especie de estuche de buen cartón y dentro tenía tres discos tres con su correspondiente hoja de fotos, letras y créditos, en plan manuscrito.


Estaba delante de un tesoro. Mi tesoro, no de 1.300 pelas (8 euros de ahora). Sino que ahí estaba todo el rock and roll que me acompañaría toda mi vida: Dylan, Van Morrison, Ronnie Wood, Ringo Star. Joder... Y cómo suenan los cabrones.


Y, por supuesto, The Band. Flipaba con Rick Danko y su bajo y su chaqueta de cuero, Richard Manuel a los teclados se le veía colcado por encima de todas las cosas, Robbie Robertson pasa a la historia por este disco y por fin Levon Helm, a la batería, cantando piezas milagrosas, himnos de mediados de los setenta que llegaban a mis oídos antes siquiera de los años ochenta y me hacían subir un escalón en, no sé, el conocimiento, la sensibilidad, la vida, la sociedad. Me hacía estar en un mundo que quería vivir y que todavía no había llegado a mi ciudad, a mi país, a mi gente.


Hace tres días moría Levon Helm, y como me dio tanto, le dedico estas líneas mal escritas para que si alguien tiene a bien leerlas, pueda descubrir lo que a mí en suerte me tocó cuando, al igual que este país, iba cruzando entre la lluvia la transición hacia una nueva vida.


Damas y Caballeros, con todos ustedes, The Band.










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