Ni maderos ni picoletos

1 de octubre de 2012

Ahí está mi amigo Pedro, con su uniforme de rescate en alta montaña de la Guardia Civil, su casco, sus arneses, sus botas, en el patín del helicóptero, salvando a un tractorista que le pilló la riada.

Sí. Las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado hacen estas cosas. Y es honorable y respetuoso. 

El problema es por qué una minoría se dedica a cruzar la línea y dejar de ser lo que son, como bien nos han mostrado el 25S.

Por eso lo que no se puede impedir nunca es el debate, aunque se crucen lindes, límites que nos hieran profundamente. La Democracia tiene estas cosas, en que la salud de ella nace de la discusión y el debate respetuoso. 

Dicho esto, sé por mi experiencia y mi trabajo que la inmensa mayoría de picoletos y maderos se sacrifican y su labor es honorable y responsable, y que unos pocos se la cargan en media hora de porrazos indiscriminados ante el Congreso de Madrid, o en Valencia en febrero de este año.

Pedro (picoleto granaíno) y Pepe (madero malagueño), y a otros 82.000 más, mis respetos por tu curro y sacrificio por cuatro duros y ahora sin la puta paga extra de las Navidades.

Supongo, estoy seguro, apuesto por ello, que algún día alguien llamará a una persona "madero" o "picoleto" y será todo un señor halago.

Para el debate sobre la violencia indiscriminada de los antisdisturbios en Madrid el 25S, en mi blog Cableados.
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