Historias de la Lotería y de los periodistas que las contaron

22 de diciembre de 2012



Granada. 1997. A tres años del cambio de siglo, del Efecto 2000.

El año que Granada fue de lo más internacional, ya que el día que fui a pagar el IBI al Ayuntamiento me encontré a las Spice Girls cantando aquella suerte de Aserejé en el mismísimo balcón de la Plaza del Carmen, como si fuera un día de la Toma pero en piscodélico, como si esto fuera un Swingin London.

También vino en 1997 el entonces presidente de Estados Unidos Bill Clinton a ver "la puesta de Sol más bella del mundo", pero como Jose Guerrero nos contó que un periodista italiano encargado de cubrir la Casa Blanca para su periódico le dijo: "Venimos de Nápoles y acaba de decir lo mismo".

Tanta visita ilustre vino acompañada del Gordo de Navidad. Fue un 43.728 y se marcó 34.800 millones de pesetas (dónde habré metido aquella calculadora que convertía las pelas en luris... grrr...) y para variar me pilló currando.

La historia es la siguiente.

Estaba el consejero delegado brindando con toda la plantilla con la copa de cava y rodeados de canapés por todas partes cuando el Gordo se cantó y a continuación se escuchó la palabra mágica: "Granada". Pepe Moreno Dávila, un tipo que aprecio de corazón, casi se cae de la bobina de papel desde la que dirigía el brindis y mi viejo compañero de trinchera Miguel Allende, un burgalés de Melgar de Fernamental, me miró y quiero recordar que me soltó: "Barrera: De Local estamos tú y yo". 

Debe ser como cuando se abre el portón de la barcaza y tú eres un infante de Marina y te desembarcan en Juno o en Sword en la Operación Overlord y te empiezan a caer la balacera por todas partes.

Cierto es que el periódico mostró reflejo, cintura y músculo y el dispositivo se organizó en un periquete. Ya sabes, todos los putos teléfonos sonando a la vez. Y no hablo de móviles, que por aquella época eran todavía una artículo de lujo. 

El caso es que nos pusimos manos a la obra y nos pegamos una mano de trabajar colosal, de la que solo recuerdo el principio y el final. El principio es el que os acabo de contar: Todo empezó con una copa de cava en la mano. El final lo protagoniza José Licerán, corresponsal del periódico en una localidad granadina que se llama Armilla, actualmente cosida a la ciudad de Granada dado el crecimiento del Área Metropolitana.

El bueno de José Licerán, que era un maestro, de cuando los periódicos tenían a los maestros contratados a pieza como corresponsales, apareció con su andar pausado. El tipo, buenazo y hosco a la vez, era grande como una montaña grande y yo me lo imaginaba con esa voz gutural, esa pose elefantiástica y ese acento granadino de los adentros enseñando diversas materias a los alumnos. 

Ya era mayor y a pique del jubile y siempre me escribía sus notas impecables, sin una sola falta, con una redacción anticuada pero pulcra, con la noticia en su sitio, los comentarios hilados a continuación y citando las fuentes de forma inmaculada.

Las cantidades, exactas, nada de redondeos. Los testimonios, sujetos con la vieja fórmula del sujeto+verbo++complemento. Sin adjetivos, sin alharacas. Con su firma y su data. Su titular y su subtítulo y escritas, por supuestísimo, a máquina. Una olivetti de las de toda la vida de Dios. 

Siempre tenían la misma extensión, un folio A4 por una cara. 

Entró el bueno de José Licerán con su andar pausado y se encaminó hacia mi escritorio. Sin inmutarse, me dejó con un ligero movimiento de su muñeca una docena de estas notas informativas junto al teclado de mi ordenador y me dijo, suavecito:
-Barrera, ahí llevas una docena de noticias. Si quieres las publicas. Tengo dos décimos del Gordo (y me los sacó y me los puso delante de los morros), así que me jubilo y que os den por culo.

Literal.

Se dio la vuelta y no lo volví a ver en toda mi vida.

Le publiqué todas las notas informativas.

Y ahora, que han pasado tantos años, me doy cuenta que el tipo quería mandar a tomar por culo a alguien y tan solo me encontró a mí, un chaval de apenas 30 años que había empezado la jornada brindando con una copa de cava en la mano y que, como hoy, no le tocó el Gordo de Navidad pero que es muy feliz en su periódico.

Feliz Navidad
Javier

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El vídeo es del sorteo de 2008, y la rotativa está en marcha para la edición vespertina Se ve a Rocío Mendoza, Verónica Carmona, Félix Rivadulla y Carlos Valdemoros. También aparece JJ.


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