Un banco en La Rábida y las lecciones de Periodismo que aprendimos

2 de agosto de 2013



Sopla el viento atlántico. Supongo que como escribió Heráclito del río y el agua que es el mismo río pero el agua es distinta y así es la vida y aquí, en La Rábida, pasa lo mismo con el viento, que será el mismo que llevó a las Tres Carabelas hasta América con Colón convertido en Almirante de la Mar Océana.

En el Periodismo no hay almirantes, hay periodistas que deben ser como somos o así, piratas. Como Enrique Meneses y Javier Darío Restrepo, que en este banco y con más de 160 años de Periodismo entre los dos, se dice pronto, hablamos toda una mañana mientras tomábamos café y pastas, muy finos nosotros.

Hablábamos de la muerte y de la vida, del sentimiento que te convierte en periodista. Escribo hablábamos, pero solo hablaba Enrique y, a veces, Javier Darío Restrepo. Todos los demás escuchábamos y, acaso, preguntábamos.

Soplaba el viento y era fresco y cálido a la vez. Yo me sentía en un sueño de estar frente a dos tipos de los que me lo he leído todo. Restrepo me regaló luego sus lecciones éticas, con una cariñosa dedicatoria. Meneses me lo dio todo. Se murió y se me murió parte del corazón.

A Enrique le estábamos escribiendo un libro, le grabamos en su camita y se nos murió en Reyes de este año, mientras la antología de su obra de fotoperiodista asomaba el hocico por las máquinas de impresión.

Ramón Lobo le escribió las dos frases más bonitas. "Meneses que te quiero Meneses" y "Enrique ya es río", donde se puede leer: "Me gusta imaginar al muerto en la Ítaca de Cavafis, sentado sobre un promontorio con vistas al mar en espera de los barcos que le traerán tarde o temprano los amigos que le seguirán. Allí está ya Enrique, en esa Ítaca mágica, whisky en mano, quizá fumándose un puro habano, sin oxígeno en botella ni prohibiciones médicas; feliz de haber tenido una vida tan extraordinaria y completa. Se fue un maestro, queda el ejemplo. Gracias siempre".

Va pasando el tiempo y el viento sigue soplando. En la junta directiva de la APDA y ahora también con el Colegio de Periodistas de Andalucía, recién nacido, hemos hecho un esfuerzo considerable y celebraremos en septiembre la cuarta edición, en la que también estará Enrique Meneses, en su banco, inspirando, motivando. 

También vendrá Ramón Lobo, y me sentaré con él en el banco de Meneses de La Rábida. Supongo que no hablaremos. Ni falta que hace.

Durante esta cuarta edición del Congreso de la APDA hablaremos de los temas que creemos que importan. Hay dos de los grandes, Ramón Lobo y Antonio Hernández Rodicio, que le acaban de nombrar ahí es nada director de la SER, que compartirán sus experiencias y escudriñarán desde dos vidas consagradas al oficio alguna salida para los que empiezan.

Hay una mesa que me ha tocado en suerte organizar en las que el director de Colpisa y la Redacción Central de Vocento, Rodrigo Ponce de León; Gumersindo Lafuente, director de lo mejor que en Periodismo web se ha hecho en dos décadas en este país (elmundo.es Soitu.es y elpais.com), y el profesor y columnista Teodoro León Gross, explicarán la necesidad de que un periodista se construya su marca personal.

Entre medias hay lo que entendemos que la gente pide, talleres formativos de todo tipo para manejo de tecnología para hacer periodismo de combate y gente que está creando nuevos medios, microlocales o de nicho, que nos van a acontar cómo sobreviven.

Yo que tú, me apuntaría. Y sobre todas las cosas, me sentaría en el Banco de Meneses.

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