El día que Gay Talese y Frank Sinatra me sacaron de un enorme apuro
De cómo aprender a escribir un perfil para un periódico

15 de agosto de 2010

Lunes 9 de agosto, 12 del mediodía. Canícula y desierto en Granada, resaca de Obama, doña Michelle, por toda la ciudad.

Suena el móvil. Habemus encargo para escribir una pieza para el periódico. Me piden un perfil de La Porrona, una gitana del Sacromonte con bar en Plaza Larga, en el Albaicín, que le ha llamado 'Señora Mojama' a la Santa del presidente de Estados Unidos.

Uno, que andaba muy preocupado por cosas como esta y también como esta otra, se queda patidifuso.

Por lo demás, no había escrito hasta hoy un solo perfil en toda mi vida.

¿A quién recurría? ¿Quién me podía dar una lección exprés para escribir perfiles?

De repente, un chispazo brotó dentro de mi cráneo.

El chispazo decía. 'Sinatra has a cold'.

Lo busqué, lo mandé a la impresora y me lo releí del tirón. Me llenó de ideas para irme al Albaicín y al Sacromonte para desmenuzar el personaje de La Porrona, que estaba ya apestando por todo el cuore televisivo, y descubrir la persona que había debajo. O como me dijo una vez un gran redactor jefe, Luis Muñoz, al menos, intentarlo.

'Sinatra has a cold' pasa por ser el primer perfil que se escribió en la historia. Es un encargo que recibió Gay -te debo una, maestro- Talese de la revista Squire para entrevistar a Sinatra, en la cumbre de su popularidad. Sinatra se negó siempre y Gay Talese perseveró y entrevistó a todo aquél que sí dejó que se acercara.

El resultado no es una entrevista pero es un trabajo nuevo en la historia del Periodismo, con técnicas propias de la ficción novelística que enriqueció la manera de contar una historia y lo ha convertido, cuando el periodista tiene talento y tiempo para realizarlo, en un género periodístico de categoría.


Gay Talese escribió a su masca: «Puede que no tenga lo que esperaríamos sobre el verdadero Frank Sinatra, pero quizá, al no obtenerlo y ser rechazado constantemente y al ver a sus esclavos proteger sus flancos nos acercaremos a la verdad sobre el hombre» La historia se publicó en abril de 1966 sin que Sinatra cooperase lo más mínimo.

Os pongo unos cuantos buenos links para empaparaos de toda la historia:
.-'Sinatra está resfriado': El relato, en español.
.-'Sinatra has a cold': En inglés.
.-La Wikipedia dice...
.-Sobre las notas de Gay Talese, en The New York Times.
.-Los mejores artículos publicados en revistas, el primero, 'Sinatras has a cold'.

Y con todo el respeto, modestia y ganas de aprender; pero con mucha ilusión y con el lema de que "Un corazón salvaje... no se rinde jamás", esto es lo que me salió y lo que se ha publicado hoy, con ilustración del magnífico Mesamadero.




La sonrisa de Plaza Larga
Una palabra suya ha bastado para que de la visita de Michelle Obama pase a la historia como la gitana que llamó a The First Lady ‘La Señora Mojama’. Pero La Porrona es mucho más. Es la sonrisa de Plaza larga

El primer americano que vio en su vida se lo llevó a los labios. Del tirón. Rubio rubísimo, le pareció un bocado exquisito, un precio que no le importaba pagar. Y no le importó pagarlo. Harta de los especímenes que ofrecía la propia tierra –sin fuerza, sin sabor, sin alegría–, no dudó en probar lo que venía de afuera, de la tierra prometida que siempre ha sido América para los españoles con ganas de soñar y con ganas de juerga. Exactamente como es ella: intrépida, independiente, osada, alegre y también confiada, soñadora, aventurera de sí misma.

Así que La Porrona, esa gitana del Sacromonte, aquél día de hace tantos años que es mejor ni mentarlos, como tampoco se menta a la bicha, aceptó el reto y se llevó el americano a los labios. Se acercó a la lumbre que le ofrecían del mixto recién encendido y contrajo sus labios, poderosos y rojos pintados de pasión para la ocasión y aspiró el Marlboro con gusto. Harta de Los Peninsulares, los que se fumaban en la Granada de aquellos tiempos, el Marlboro la sedujo completamente, la llenó de tal placer y sabor que le ha sido fiel durante, al menos y que se acuerden quienes le conocen bien, los últimos cuarenta y cinco añitos.

De hecho, cuando trabaja en su negocio se le ve siempre con su rubio americano emboquillado entre su sonrisa, que es también la de Plaza Larga, en el corazón del Albaicín, espalda con espalda con ese Mirador de San Nicolás que es la ventana al mundo formado por la Alhambra y Sierra Nevada y donde el presidente de Estados Unidos Bill Clinton pronunció aquella frase, actual mantra turístico, de que «es el atardecer más bonito del mundo».


Pero Bill Clinton poco tiene que ver con nuestra protagonista, La Porrona de Plaza Larga. Clinton entró en la vida de La Porrona por su madre, cuenta el hermano de La Porrona, bien peinado, moreno de agosto y camisa blanca con pantalón negro a juego, lo que conforma un perfil de recia elegancia. Toca la guitarra en la cueva de La Rocío al son del «hay que buscarse la vida, que la cosa está muy mala» y cuenta entonces que vio aparecer en la cueva sacromontana a su hermana La Porrona, porque la madre de ambos, La Loles del Cerro, «bailó para el Clinton» en el Palacio de los Córdova, y como había foto y prenda, pues allá que se metió entre el gran Juan Andrés Maya y Michelle Obama.

A Pepe, el de la librería de Plaza Larga, no le sorprende que La Porrona se haya convertido en la protagonista ocasional de la visita de la Obama. Enfundado en su camisa del Granada C.F., deja caer que tiene «un carácter de lo más alegrote» y que desde la librería, frente a la terraza del bar de La Porrona, ve perfectamente «cómo se camela muy bien al visitante, para ella hacer negocio y que el turista se sienta estupendamente». Pepe confirma la pasión que tiene «por el Marlboro... Se compra las cajetillas a pares... Y también las fotonovelas y, eso sí, religión pura, no pasa una semana sin el Pronto», desmenuza Pepe las costumbres de La Porrona respecto a la prensa nacional y el tabaco americano, que lleva La Porrona siempre en la riñonera que luce para guardar la libreta de los pedidos y los cambios en monedas.


Prácticamente puerta con puerta, el Bernar departe con la pareja de agentes de la Policía Local. El Bernar lleva la administración de Lotería de Plaza Larga y conoce bien a la protagonista. «Para nosotros es una más de Plaza Larga, aunque también es la más popular». Se piensa las frases y mira las notas de mi libretilla. Asiente convencido y retoma el discurso: «Ella siempre ha sido artista... Ha tenido (y tiene) arte hasta para vender... Tiene ese don... Se camela a la gente... Le hace sentirse bien...». Y por fin da con una clave que sirve como pincelada de este retrato: «El secreto es que parece que siempre está feliz». Por eso quizá no confía tanto en la suerte «y es una jugadora esporádica. Compra Primitiva y Bonoloto, pero pasa de la Lotería». Al contrario que su madre, La Loles del Cerro, «que tenía fe ciega y estaba abonada a un número, terminado en 61 para que le trajera la suerte».

‘El Lejía’ va preparando las mesas del bar de La Porrona. Antiguo Legionario –ya me dirán si no a qué lo del mote–, se frena en seco cuando le preguntan por su tía, extiende los brazos, separa los dedos de sus manos con la tensión y clama, partiéndose el pecho: «Es la número uno de Graná, hiperactiva, bellísima, con mucha gracia y con mucho salero» da igual quien le mire y quien le oiga. Es su cante. Como el que va incluido en el último disco de Enrique Morente y que se titula ‘Plaza Larga’, dedicado al bar de La Porrona, que acaso no necesita ni a Michelle Obama ni inventarse ‘palabros’, ni couché en el papel, ni cuore televisivo para ser quien es. Pero la sonrisa de Plaza Larga quizá sí debería saber que ese 61 a quien su madre confió la suerte es la fecha en la que nació Obama, míster Barack. Cosas del destino o que Dios no juega a los dados con quien bien quiere.

6 comentarios:

JJ dijo...

Muy bueno, sí señor.

Javier F. Barrera dijo...

:-) muchas gracias, pero con maestros asíi y personajes asao......

alderrai dijo...

Me ha encantado, pero tengo una duda: ¿no hablaste con ella porque fue imposible o porque no te dio la gana?

Francisco Fernández dijo...

Gracias por compartir el perfil de Gay Talese, es increíble la capacidad narrativa para llegar al más mínimo detalle para la construcción de un simbolismo sencillamente implacable.

Lees el texto y creo que a pesar de todo, Frank Sinatra era un buen tipo, un hombre normal que lo único que lo hacía único era su voz, su plante de padrino y el cariño especial que sentía hacia la palabra "pájaro".

Fernando dijo...

Qué casualidad, maestro: http://bit.ly/9h1KLi
Enhorabuena por el trabajo. Abrazo. Fernando García

Moncho Veloso dijo...

Muy bueno el perfil, me ha encantado. Con bastante más chicha y más interesante que todo lo que se ha dicho y escrito estos días sobre la señora Obama.

Estos días estos leyendo Retratos y encuentros, de Talese, y además del de Sinatra tiene otros igual de espectaculares. Muy recomendable.

Un saludo

PD: Cada día me gustan más las puestas en página tanto del Ideal como del resto de regionales de Vocento. Creo que el rediseño ha sido más que acertado.

UA-2404442-2