Fernando Belzunce, el Periodismo y el futuro

8 de octubre de 2018


(Por su interés, reproducimos el artículo que Fernando Belzunce ha publicado en los diarios de Vocento)

PERIODISMO Y FUTURO

¿Han contribuido las plataformas digitales, con sus inmensos recursos, a mejorar la calidad de la información de alguna manera?

Los diarios que responden a la calificación de prensa seria constituyen, si se piensa detenidamente en ello, productos de altísima calidad cuya elaboración no deja de ser un milagro diario. Se trata de publicaciones que cada día proponen a sus lectores un conjunto de informaciones de interés, seleccionadas por un equipo de profesionales cualificados. Noticias investigadas, redactadas y jerarquizadas por periodistas, que también las han editado y diseñado para facilitar su lectura y comprensión. Contenidos que reúnen diferentes puntos de vista y que aportan datos y ciertas claves para ayudar a su audiencia a comprender mejor algunos hechos y, en definitiva, a formarse un criterio propio.
Son medios que cometen errores humanos, desde luego, pero tienen un número infinitamente superior de aciertos porque responden a una organización profesional que, para empezar, se preocupa de contrastar y verificar las informaciones que publica. Desempeñan un trabajo que está sujeto a un proceso de control de la calidad y que acarrea un ejercicio de responsabilidad que, entre otras cosas, hace que cada noticia lleve el nombre y el apellido de su propio autor. Periódicos independientes de este tipo ejercen además una función esencial como contrapoderes, asumiendo un rol vigilante de los gestores públicos y de los políticos que manejan las instituciones, así como del comportamiento de ciertos grupos de presión e interés. Tienen un compromiso con su sociedad y su papel es fundamental en la defensa de las libertades. Son, en definitiva, vitales para la salud democrática.
Estos diarios conviven en el actual ecosistema informativo con las grandes plataformas de la comunicación en Internet, como Google, Twitter o Facebook, propietarias, a su vez, de todo un entramado de marcas digitales, entre ellas YouTube o Instagram. Firmas tecnológicas que dominan Internet de forma abrumadora y que han protagonizado toda una revolución al transformar completamente el modo en que circula y se consume la información. Tan impactante resulta su dominio que podría decirse que dictan las reglas del mayor mercado de contenidos de la historia sin tener siquiera contenidos propios. Representan para muchos el paradigma de la modernidad en contraste con un modelo, el de los periódicos, que algunos asocian no ya a la tradición, sino al pasado.
En torno a la convivencia de estos dos modelos tan confrontados surgen importantes preguntas. ¿Han contribuido estas multinacionales, con sus inmensos recursos, a mejorar la calidad de la información de alguna manera? ¿Es mejor la información que manejan sus usuarios y la manera en que la consumen? No son cuestiones sin importancia y merecen una reflexión colectiva. Episodios como el 'brexit' o las últimas elecciones americanas, por citar los más conocidos, evidencian los enormes riesgos a los que se enfrenta la sociedad, expuesta como nunca a ambiciosos planes de manipulación impulsados desde oscuros grupos de interés.
En el recuerdo sigue el caso de Cambridge Analytica, la consultora contratada por Donald Trump que accedió de forma ilegal a los datos personales de unos 87 millones de usuarios de Facebook para tratar de manipular su voto. O la campaña de desinformación que, según la investigación del FBI, fue organizada desde Rusia y supuso la creación de miles de perfiles falsos y 'trolls' en Twitter, la aparición de cientos de noticias falsas en el buscador de Google y la expansión de todo tipo de mentiras intencionadas en Facebook, impactando a unos 150 millones de americanos.
Portavoces de estas compañías han defendido en diferentes momentos que no siempre pueden evitar este tipo de sucesos causados por agentes externos, causando el desconcierto de algunos investigadores que recuerdan las cifras que ilustran su descomunal poder. La matriz de Google ingresó el año pasado 84.605 millones de euros, un 20% más que el anterior, y Facebook recaudó 32.750 millones de euros, un 47% más. Destinan, en cambio, recursos muy modestos al control y al seguimiento de los contenidos que circulan por sus plataformas, lo que motivó en el pasado quejas internas y dimisiones de algunos de sus responsables. Se trata de empresas con una posición tecnológica tan dominante que durante años han conseguido que Internet se construya en torno a sus preferencias y a su estrategia comercial, constituyendo en la práctica un fenómeno conocido como duopolio digital. ¿De verdad representan un modelo a seguir? ¿El futuro de la información debe ir por ese camino?
La considerada prensa seria está especializada en contar muy bien lo que sucede ahí fuera. Lo hace en el soporte impreso y en el digital, donde lleva a cabo un importante esfuerzo editorial y tecnológico que supone fuertes inversiones sin perder de vista la rentabilidad económica. Porque la independencia es esencial en el ejercicio del periodismo. Estos periódicos tienen sus propias reglas, que son muy distintas, desde luego, a las de estas plataformas y que básicamente están establecidas en base al compromiso que mantienen con sus lectores. Su modelo viene del pasado, sí. De un modelo, el de los diarios, que funciona desde hace siglos en todo el mundo y que se adapta continuamente a las demandas de la sociedad. Un paradigma que para algunos puede que no sea tan moderno como el de Google o Facebook, pero que para muchos se presenta ya como el único futuro deseable.


Últimos granos de pimienta (Pepe Cervera In Memoriam)

30 de septiembre de 2018


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Saco las patatas, con su piel, del agua hirviendo. Pronto estarán en jugosas rodajas sobre una fuente limpia. Le esperan unas tiras de pollo, unos tomates RAF en gajos, unas aceitunas, un buen chorro de aceite de Jaén, sal y pimienta. Cuando agarro el pimentero de madera me doy cuenta de que, en su interior, los granos se están terminando. De pronto me falta el aire. Me cuesta respirar. Se me saltan las lágrimas mientras escucho el chasquido de la pimienta molida que cae sobre las viandas. Son los últimos granos de pimienta que quedan de aquella bolsita que, hace justo un año, me trajo Pepe Cervera de Vietnam. 

Me la regaló con el mismo gesto con que un dealer del Studio 54 de NY te pasaría una bolsita de alguna droga más o menos mágica. Con su mirada intensa y su sonrisa. Cuando superé mi sorpresa, me estaba esperando con otro regalico. Esta vez era una miniatura de Ganes, un dios hindú. Wikipedia dice que “es ampliamente reverenciado como removedor de obstáculos, patrono de las artes, de las ciencias y señor de la abundancia”. Y es lo que recuerdo que Pepe me explicó para desearme lo mejor en mi vida. 



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Llevo la miniatura de Ganes en mi mochila de reportero junto a los bolis y los rotus, cerca de la agenda de notas, porque me parece el mejor altar posible. Me gustaron tanto los regalos que me dio entonces por pensar. Un científico como Pepe Cervera no regalaría un dios a nadie, es decir, a ni dios. Así que rápidamente me di cuenta que lo que me quería regalar era simplemente lo que significaba: buenos deseos, energía, abundancia. Cualquier palabra asociada a la felicidad. También caí en que es complicado regalar cosas tan bonitas. 


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Entonces me sumergí en el océano de recuerdos que tengo con Pepe, que son muchos y variados. En Donosti, en Huesca, en Madrid, en numerosas ciudades de Andalucía como Granada, Huelva, Sevilla y Almería. En Cáceres o en Barcelona. Y de la suerte que he tenido en compartir vida con él. 


Y, como han contado tantos y tan bien, recuperé todo lo que he aprendido de Pepe. Recordé súbitamente la reflexión que compartió conmigo sobre la propia muerte, antes de que el cáncer le fulminara en apenas un año, cuando todavía la vitalidad le corría por las venas y no sabía lo que le esperaba. 


Me dijo que no entendía por qué a lo largo de los siglos, de las eras, de las diversas culturas en el tiempo, las civilizaciones pensaban siempre en la trascendencia, en la eternidad, en la espiritualidad, en el alma. Se llevó entonces la mano a la cabeza para con ese gesto acompañar la explicación y compartió una reflexión que me dejó patidifuso: “Creo que de alguna manera el cerebro tiene un fallo congénito que le lleva a pensar en la trascendencia. Estoy dándole vueltas. Ya te contaré”. 


Igual os parece que eso de la eternidad y la muerte puede ser complicado, pero en la cabeza de Pepe Cervera no había nada especialmente confuso. Lo cuenta uno de sus grandes amigos, Juan Pablo Seijo: “Me dijo alguien una vez que su pasión era mirar por los ojos de las cerraduras de las cosas para ver cómo funcionaban. Nadie me ha definido mejor el motor que mueve al ser humano, la Curiosidad, como Pepe lo hizo". 


"Era un observador persistente, da igual la tontería que estuvieras contando, te escuchaba con todo el cuerpo con una mueca entre admirativa y socarrona, agradeciendo tu energía y tus palabras. Te hacía sentir bien solo con estar ahí”. 



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Y continúa: “En ocasiones salía de su mirada y enlazaba tu tema con otro con un dato, haciendo una carambola intelectual que te dejaba boquiabierto pero nunca, jamás, te sentías inferior por estar cerca de la persona más inteligente que hayas conocido. Todo lo contrario". 


"A los cinco minutos de conocerle le hubieras confiado la educación de tus hijos. Creo que pocas cosas se pueden decir mejor que esta sobre alguien. Este sábado se ha ido, de forma discreta, como era; con su compañera al lado, que ha sido la de todos en estos días y que es tan admirable o más que él”. 


“Hoy el mundo es más oscuro que ayer, a la Red le va a faltar su Retiario, continúa Juan Pablo Seijo. A los que le conocimos no, nos queda su luz y el amor por el conocimiento que despertó en todos que hemos compartido cinco minutos a su vera". 


"No existe un propósito en el Universo, solo pasan cosas, pero aun sabiendo que él creía en esto, y haciéndonos a todos fuertes en el conocimiento y no en la creencia, no podemos creer que con la cantidad de maldad, insensatez y estupidez que hay en el mundo se haya tenido que ir uno de mejores faros que hemos conocido".


"Dicho en otras palabras, no es justo que habiendo tanto Hijo de Puta suelto esta vida se lleve al nuestro. Buen viaje amigo, Godspeed”. 


Juan Pablo Seijo sabe bien lo que se escribe. Pepe era tan listo para un periodista como yo, iba tan por delante, al menos toda una década, que me lo tuvo que explicar, porque a mí me costaba entenderle, que no creerle. Juan Pablo me explicó que Pepe Cervera “nos había explicado Internet a todos nosotros”, en referencia a quella generación de periodistas que deambulaban por Madrid en la segunda mitad de los noventa buscando hueco y que ahora hacen dimitir a políticos corruptos o dirigen esos mismos medios a los que antes llamaban para pedir curro. 


Y ahora recuerdo cómo Juan Pablo Seijo me explicó que Pepe Cervera le había contado que “todos se darán cuenta del poder de Internet cuando llegue la banda ancha”. Y el cabrón tenía razón, cuando llegó la banda ancha e Internet se metió en nuestros bolsillos en forma de teléfono móvil, el cambio previsto, cantado y explicado, fue realidad. 



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Pensar que conocí a Pepe Cervera a las cinco de la tarde del 22 de octubre del año 2002 en el salón de actos del diario Ideal de Granada en unas conferencias que organizó Vocento. Se titulaban ‘Modelos multimedia, experiencias innovadoras’, y con la organización de Juan Varela por ahí pasaron Ramón Salaverría, Miguel Ángel Díaz Ferreira, Eva Domínguez y el propio Pepe Cervera, quien completamente vestido de negro, se nos quedó mirando a nosotros, la Redacción de Ideal, y guardó silencio durante unos larguísimos e inagotables minutos. Entonces, nos dijo a todos a los ojos: “Vosotros no lo sabéis, todavía no os habéis dado cuenta. Pero vuestro trabajo ha cambiado para siempre”. 


Jooooooderrrrrrrr. ¿Seguro? ¿De veras te vas a chulear? ¿Cambiar? ¿Para siempre? No solo tenía razón Pepe Cervera, sino que, además, nos lo explicó. Y muchos de los allí reunidos que le escuchamos, lo entendimos. Lo explica a la perfección Iñigo Kortabitarte, responsable digital en El Diario Vasco desde aquellos años en un comentario que ha escrito en Facebook: “Fue una mente clarividente, adelantada a su tiempo. Recuerdo que calibraba el potencial transformador de Internet de una forma que quienes asomábamos a la red entonces, allá en los noventa, apenas acertábamos siquiera a intuir. Qué gran conversador era, añoro aquellos encuentros en las jornadas y congresos en los que coincidíamos, en los que afilaba con pasión sus argumentos ante quienes negaban que Internet fuera a cambiar sustancialmente nada”. 


No es una conclusión, es una certeza, como remata Jose Antonio Del Moral: “Hubo un tiempo, en los noventa, en que él representaba Internet para mí. Era una especie de cronista oficial, casi el único que existía en España”. Y continúa: “Después, tras conocerle personalmente en 1999 cuando dirigía Baquía, pasó a ser un tipo humano, un dios de carne y hueso al que se podía tocar. Siempre con ganas de una charla, con una permanente capacidad para despertar el intelecto y dispuesto a involucrarse en cualquier actividad que tuviera relación con la tecnología y la comunicación”. 


También lo confirma Antonio Delgado: "Pepe Cervera es el maestro de todos nosotros. La persona que a todos nos gustaría ser. Un pionero y un referente en la historia del periodismo, la divulgación científica y el desarrollo de Internet en nuestro país. Una persona a la que jamás le escuchamos hablar mal de nadie. Ni tener envidia. Ni ser rencoroso. Ni mucho menos odiar, porque “el odio lleva al lado oscuro y al sufrimiento”.

Es la grandeza de Pepe Cervera, el tipo de negro que nos enseñó Internet a todos nosotros, nuestro Maestro que, con el paso de los años, se convirtió en nuestro amigo y en nuestro compañero del alma, compañero. Le recordaré con la mirada inquieta, chispeante, inteligente, curiosa. Jose Cervera , el tipo que nos enseñó Internet a todos, se ha ido buceando por los mares que tanto amaba, en brazos de Pilar y todos los suyos. 


Nos ha dejado miles de preguntas sin contestar pero también respuestas para todos. Periodista contumaz, científico certero, divulgador nato, sabio barbudo, gastrónomo voraz, siempre tuvo un momento para mí, para charlar, para la parranda. De Pepe puede decirse que logró durante su vida que este maldito mundo sea un poquito mejor. Y eso es mucho. Menudo vacío nos deja. Vuela al viento, libre, repartiendo el amor, que llevas dentro. Sirvan estas líneas para manifestar mi amor y respeto y para sentir que su amistad fue un privilegio. Goian Bego.


PIES DE FOTO
FOTO 1: En Aizepe, la sociedad gastronómica donostiarra donde cada primer finde de septiembre de cada año nos juntamos a cenar. Están Darío Pescador, Pepe Cervera, Sebas Valencia, Pedro Alzaga, El que os escribe. Y a la derecha, Sindo Lafuente, Ignacio Lillo, Javier Molto, Nacho Rojo y Antxon Benito.
FOTO 2 Y 3: La miniatura del dios Ganes en mi mochila y sobre mi teclado.
FOTO 4 Pepe Cervera con Juan Pablo Seijo
FOTO 5 Pepe Cervera con Marta Peirano y este que os escribe el día que Nacho Escolar nos invitó a conocer la nueva redacción de eldiario.es en Callao.


MÁS INFORMACIÓN

-Ignacio Escolar. La taberna del Ciervo BlancoObituario de José Cervera, maestro de periodistas, persona excepcional
-Jordi SabatéSiempre te esperaré en Shibuya, maestroEsta madrugada ha fallecido a los 54 años el periodista, divulgador y antropólogo José Cervera.
-Guillermo RodríguezQue el espacio te sea leve, Pepe

En la muerte de José Cervera: maestro, amigo, buena persona.
-Pedro de Alzaga. Una vida de prensa y ciencia
Muere José Cervera, el periodista y divulgador que fue uno de los primeros en explicar la revolución de internet

-Javier Moltó. Gracias PepeEsta es una carta para ti, Pepe. Una carta pública. Una declaración pública de amor.
-Melisa TuyaAdiós Pepe Cervera. Hasta siempre mi capitánMarcó mi rumbo hace dos décadas. ¡Qué fortuna la mía!.
-Pablo Oliveira. Adiós a Pepe, maestro de periodistas.
-Nacho Rojo
José Cervera, sabiduría y bondad en estado puroEl cabrón de Pepe ha dejado a sus amigos y al mundo a su suerte

-Antonio Delgado. Maese CerveraRecuerdo la primera vez que conocí a Pepe Cervera. En septiembre de 1999, con 24 años y sin un duro...
-Rosa María Artal. La muerte y la tribuFallece Pepe Cervera y estalla en dolor una generación de periodistas que lo han cambiado todo. Lloran ellos y todos los que tuvimos el privilegio de conocerle. Y de asistir a aquel fenómeno de la propagación de Internet y cómo despuntaban unos jóvenes profesionales con el periodismo en las venas

Guadalinfo Jam Today Junior: Aprender programación desde niño

19 de junio de 2018


Ahí está el tío. Mirando a los ojos al periodista que le entrevista para conocer su experiencia en la #JamTodayJunior organizada por Guadalinfo en Valderrubio, Pinos Puente, Granada, donde aprende a manejar programas, a distribuir tareas, a trabajar en equipo y a programar un videojuego.



El Centro Guadalinfo de Valderrubio acogió en junio la I JamToday Junior organizada por la Red Guadalinfo y el Consorcio Fernando de los Ríos. Se trata de una experiencia piloto enmarcada en el programa Jam Today Andalucía, que reunió a 30 menores (8 niñas) de 7 a 13 años, usuarios de centros Guadalinfo de Granada, con ganas de aprender, trabajar en equipo, y desarrollar su creatividad a través del juego. 

El objetivo: despertar vocaciones tecnológicas entre los jóvenes andaluces; facilitar desde edades tempranas una experiencia innovadora ligada al sector gamer más allá de ser consumidores pasivos de video juegos, y generar una comunidad de personas con estos intereses y perfiles.




Los participantes, sin necesidad de formación básica en programación, aceptaron y superaron con éxito el reto propuesto: crear un videojuego con Scratch con un objetivo social: ayudar al aprendizaje de las matemáticas. Para ello se organizaron 10 grupos de 3 componentes cada uno, con tres roles de trabajo (programador, diseñador, productor) que intercambiaron a lo largo de la jornada, en la que contaron en todo momento con la ayuda de cuatro agentes de innovación local de centros Guadalinfo de la zona (Dúrcal, El Turro, Gualchos, Valderrubio y Zafarraya) especialistas en dinámicas de enseñanza para niños y lenguajes de programación.





JamToday Andalucía: el proyecto en 2018
Guadalinfo y el Consorcio Fernando de los Ríos (CFR) inician en 2016 ( con un proyecto europeo) la línea de usar los juegos como terreno para despertar simultáneamente – y de forma temprana-  vocaciones tecnológicas, conciencia social y pensamiento creativo.  Finalizada la experiencia europea, la red andaluza ha mantenido y desarrollado esta vía de trabajo convirtiéndola en JamToday Andalucía.
JamToday Andalucía es un programa con diferentes espacios donde los participantes estimulan sus habilidades para innovar, identificar talento propio y aprender a trabajar codo con codo con el ajeno.

Enrique Meneses en la portada de El País... 50 años después

27 de enero de 2018





Los diarios españoles y los medios de comunicación informan con coberturas especiales del 50 cumpleaños del Rey de España, Don Felipe. El diario El País lleva por ejemplo a su portada una fotografía especialmente relevante, con la Reina Doña Letizia. La imagen, respira el aire de hace medio siglo, cuando el todavía Príncipe Juan Carlos, padre de Don Felipe, conduce un coche mientras a su lado la Princesa Sofía se despide, de las enfermeras de la escuela de puericultura de Mitera, en Atenas, en la que había estudiado la futura reina de España.

La foto, por supuesto, es de Enrique Meneses.


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Periodismo, niños y máquinas

12 de diciembre de 2017

 


La historia que abre hoy domingo el Suplemento V de los diarios regionales de Vocento es un canto a la alegría, a la lucha, a la ciencia, a la persistencia, a la solidaridad, a la belleza, a la sabiduría a todos los sustantivos con todos sus adjetivos que hacen que merezca la pena vivir esta vida.

Y así lo narra con extrema precisión en un ejercicio de Periodismo de libro de estilo Inés Gallastegui. Es la historia de Teo y de todos los suyos. Y ahí está todo guapo, en la portada de V, en clase, con sus amigos, con su Upsee mákina total :-) Muaaaaaks!

La propia Inés comenta en Facebook: "Teo, Elsa y Álvaro son un ejemplo para todos. Es difícil estar a la altura de la valentía y la fuerza de estos chavales. Muchas gracias a las familias por compartir sus historias!"


Lee el reportaje Niños que son unos máquinas: así ayuda la tecnología a los menores con diversidad funcional



Niños que son unos máquinas: así ayuda la tecnología a los menores con diversidad funcional

Antes estaban en el aula como muebles. Las reformas educativas y las nuevas tecnologías permiten a alumnos con diversidad funcional ir a clase, aprender, comunicarse y jugar como cualquier chaval

INÉS GALLASTEGUI
Teo, Elsa y Álvaro se levantan cada mañana para ir al colegio. Un poco somnolientos, desayunan rápido y salen pitando. En clase aprenden, juegan y a veces se enfrentan a los temidos exámenes. Después regresan a casa y por la tarde hacen deberes, van a actividades extraescolares o ven la tele. Todo normal, si no fuera porque ellos no son niños normales: son superhéroes. Teo, con parálisis cerebral, no puede andar ni hablar y tiene reconocido un 90% de discapacidad. Elsa es, junto a su hermano Mario, la única niña de España con Esclerosis Lateral Amiotrófica (ELA) infantil, una enfermedad degenerativa que la ha postrado en una silla de ruedas y le impide hablar. Y Álvaro se quedó ciego a los pocos días de nacer a causa de una meningitis bacteriana que también le afectó al corazón y al intestino . Lo que les permite llevar un día a día parecido al del resto de los chavales es un afán de superación casi sobrehumano, el amor infinito de sus padres y el compromiso de sus maestros y terapeutas. Pero también las máquinas: aparatos en los que alguien ha puesto todo su ingenio para lograr que estos niños a quienes la vida se lo ha puesto tan difícil venzan obstáculos físicos y mentales, se relacionen con los demás y accedan a todo un mundo de conocimiento que hace apenas unos años habría sido inalcanzable.
Teo Valderrama nació en Granada hace diez años, con dos meses de adelanto sobre el calendario previsto. Vino al mundo con una grave cardiopatía congénita, su cerebro sufrió severas lesiones por falta de oxígeno y pasó sus tres primeros meses de vida en la UCI de un hospital. «Allí me dijeron que probablemente moriría –recuerda Ángeles, su madre–. Después dijeron que, si vivía, sería un vegetal. Pero también me he encontrado con gente que ha confiado en él. Siempre me empeñé en que fuera a una guardería normal y a un colegio normal, y profesores con muchos años de experiencia detectaron en sus reacciones que interactuaba con su entorno: se ponía nervioso, contento o lloraba según los estímulos externos, y eso les puso en la pista. Daba muestras evidentes de que quería decir cosas y aprender». Su capacidad motora está muy afectada. No puede mantenerse de pie ni tiene motricidad fina: no es capaz de sujetar un objeto con las manos y le cuesta pulsar un botón. Después de varias operaciones y cientos de sesiones de fisioterapia y logopedia, aquel ‘vegetal’ dice con su tablet y su sintetizador de voz qué le apetece comer, monta a caballo, achucha a su hermano de 11 meses, hace ‘zapping’, se sabe los planetas del Sistema Solar, manda mensajes de ‘whatsapp’ a sus tías y está aprendiendo los antónimos y los sinónimos con sus compañeros de 3º de primaria. «Es un cerebro que piensa encerrado en un cuerpo con graves problemas de movilidad», resume Ángeles, la mujer que nunca se rinde. Todos esos logros no habrían sido posibles sin la energía incansable de la familia, pero tampoco sin el compromiso de los profesionales que le han acompañado en ese camino a veces duro y frustrante. «Es algo que no está en el sueldo», afirma Ángeles, agradecida.

Nuevos retos

El sistema primitivo de comunicación de Teo consistía en enumerar una serie de opciones y esperar a que él indicara la elegida emitiendo un sonido parecido a un ‘sí’. Esa misma lógica aplica el programa Verbo, un software de la firma andaluza Eneso que crea tableros de comunicación capaces de transformarse en palabras, imágenes o actividades. El usuario puede seleccionar las celdas con diversos periféricos, como un ratón convencional o de bola, un joystick, una pantalla táctil o un sistema de seguimiento ocular. Teo lo hace con una varilla que pulsa con la sien y el sintetizador de voz habla por él.
Conseguirlo ha costado muchas horas de profesionales como Raquel Cobos, su logopeda desde hace tres años. Su reto es que Teo «tenga la misma autonomía, en el ámbito comunicativo, que cualquier otro niño, y que tenga acceso a todo el material curricular que requiera». Reconoce haber aprendido «muchísimo» de él. «Guardo con mucho cariño la imagen de Teo y sus padres cuando por primera vez usó su comunicador para llamarlos, la emoción en la cara del niño y las lágrimas de los adultos. No deja de sorprendernos, ya que cada vez que se propone un nuevo reto, lo resuelve con la mayor naturalidad», asegura, recordando, por ejemplo, cuando se dieron cuenta de que había aprendido él solo palabras en inglés.
Su tutor, Miguel Ángel Álvarez, lo corrobora. Los dispositivos electrónicos permiten a Teo y a Héctor, un compañero con un trastorno del espectro autista, participar en la clase e interactuar con los demás. Y ellos no son los únicos que progresan: «La inclusión nos encamina a fijarnos en las potencialidades que cada uno tiene, no en las dificultades que suponen esas diferencias». Respetar el turno de palabra, tener paciencia mientras un niño utiliza su comunicador, no burlarse si hay un error y mantenerse concentrados en la tarea pese a que haya en un aula de 13 alumnos varios adultos además del profesor –una monitora, un maestro de prácticas o un especialista del departamento de orientación– son habilidades que han aprendido todos. La otra lección es la solidaridad, recuerda David Betoret, director de este colegio ubicado en un barrio desfavorecido de Granada que hace diez años apostó por la inclusión educativa y en el que el 10% de sus 550 alumnos tiene necesidades especiales.
Elsa Ibáñez es otra campeona que, a medida que avanzan la debilidad y la atrofia muscular asociadas a la ELA que padece desde que nació, ha ido supliendo con máquinas las funciones que antes realizaba su cuerpo. Nunca llegó a caminar sola, pero cuando era bebé se mantenía de pie y podía desplazarse con un correpasillos. Ahora conduce una silla eléctrica que maneja con un joystick. En cambio, sí ha ido perdiendo el habla y, aunque de momento puede manejar la pantalla táctil de la tablet y el teclado del ordenador, se ha entrenado para escribir con un sistema de seguimiento de la mirada con el que el parpadeo o la fijación de la vista actúan como el ‘clic’ de un ratón, fabricado por una empresa vasca. Una vez escrito el mensaje, solo tiene que fijar los ojos en el recuadro ‘hablar’ para que el sintetizador de voz pronuncie sus palabras. «Con el Irisbond me puedo comunicar con mis amigas y con todos», escribe por whatsapp a la periodista. «Ella está muy contenta porque antes hablaba y no le entendían. Le frustraba mucho», explica Eva, su madre.
El ELAinfantil es una enfermedad rarísima, que carece de tratamiento y no evoluciona tan rápido como la variedad adulta. «Cognitivamente no tienen afectación. Elsa cursa sexto de primaria y el nivel de la clase lo lleva perfectamente. El colegio se está involucrando mucho en el uso del comunicador», señala.
Sin embargo, también hay «ciertas carencias» para su integración académica. Por ejemplo, los problemas de Matemáticas precisan de una parte que se resuelve con papel y lápiz en la que Elsa está en desventaja. Y la administración educativa aún no ha puesto a su disposición la versión online de sus libros de texto y de ejercicios, por lo que todos los deberes de Elsa los tiene que transcribir su madre, cada tarde, en un cuaderno. Eva está preocupada por el futuro y no solo por el desarrollo de la enfermedad; también por la capacidad del sistema para adaptarse a niños diferentes. Para el curso que viene necesitan encontrar un instituto de secundaria que sea capaz de atender a las necesidades de la pequeña.
El otro problema es el dinero. Eva tuvo que dejar su puesto de trabajo en el Ministerio de Defensa para atender a sus dos hijos. La familia cobra por la ayuda de la dependencia 387 euros al mes, pero debe afrontar gastos extraordinarios que no cubre esa cantidad. Por ejemplo, la silla eléctrica costó 13.700 euros y la Seguridad Social aún no les ha reembolsado los 3.500 previstos.

Investigación tiflotécnica

Pero quizá el ejemplo más claro del papel clave de la tecnología en la superación de barreras es la Organización Nacional de Ciegos (ONCE), una auténtica potencia en este campo. Setentapersonas trabajan en su Centro de Investigación, Desarrollo y Aplicación Tiflotécnica (Cidat) para diseñar y comercializar productos de apoyo y tecnologías dirigidas a personas ciegas o con deficiencia visual grave. Su director, Guillermo Hermida, explica que el Cidat mantiene un estrecho contacto con fabricantes y distribuidores –entre ellos, gigantes como Apple, Microsoft y Samsung– para lograr que sus productos sean más accesibles. «Contamos con un equipo de evaluadores que prueban cosas de la calle para ver cómo hacerlas más accesibles a las personas ciegas, desde un robot de cocina hasta webs y apps de interés», señala. Además, tienen relación con 40 distribuidores de 15 países especializados en artículos para la discapacidad visual, con idea de ofrecérselos a sus 72.000 afiliados. Por último, diseñan sus propios productos, especialmente software y aplicaciones.
«La tecnología es un arma de doble filo –reflexiona Ángel Sánchez, director general de la ONCE–. Puede ser la puerta a la integración, pero también una barrera para la inclusión. Hay que estar constantemente vigilando para que las plataformas educativas, las pizarras electrónicas que se están implantando en los colegios, las tablets y los ordenadores sean accesibles para todos».
El Cidat tiene una línea específica para el ocio y la educación de los niños, en la que se ofrecen desde juegos tradicionales, como el balón sonoro, el tres en raya o el ajedrez adaptados, hasta videojuegos para uso de todos los chavales. La próxima primavera presentarán uno de sus proyectos estrella, fruto de su colaboración con investigadores de la Universidad Complutense: un editor científico accesible, una herramienta que facilita el estudio de las Matemáticas, la Física y la Química a un alumno ciego aunque su profesor no conozca el braille.
Además de un fondo de 45.000 audiolibros en formato Daisy, específico para lectores ciegos, la ONCE mantiene un sistema de préstamo de equipos informáticos a trabajadores y estudiantes. Uno de sus beneficiarios es Álvaro de los Ríos, un chaval de 12 años que acaba de dar el difícil salto de primaria a secundaria con una media de notable alto. Cada día coge el autobús para ir al Instituto Juan de Juni de Valladolid y una vez allí se mueve como Pedro por su casa con su bastón. «Tengo amigos, me he adaptado bien y me siento bastante autónomo», explica Álvaro, a quien su madre, Blanca, describe como un chico «muy cariñoso y abierto». Y bastante estudioso, porque lleva sus asignaturas al día repasando la materia cada tarde en casa y hasta las Matemáticas de la ESO, que en un principio se le resistieron, las tiene ya dominadas. «Tiene muy buena memoria y con leer algo dos veces, ya se lo sabe», presume su madre. Y lo mismo para aprenderse los recorridos que hace a pie por la ciudad.
Tanto en el instituto como en casa utiliza los equipos que le facilita la ONCE, que también ofrece formación para el profesorado de Álvaro desde la guardería hasta hoy. Como se quedó ciego siendo bebé, se familiarizó desde muy pequeño con el braille a base de punzón y papel. Más tarde aprendió a teclear con la máquina Perkins y ahora utiliza la línea braille –un dispositivo que se conecta al ordenador y permite leer con las yemas de los dedos lo que hay en la pantalla– y el Jaws, un software que verbaliza la información que aparece y posibilita al usuario invidente manejar los programas del ordenador y navegar en internet. También está, como cualquier adolescente, pegado a su móvil, un modelo que lleva incorporada la accesibilidad para ciegos.
Los fines de semana Álvaro practica natación y goalball, un deporte en el que los jugadores deben meter en la portería un balón con cascabeles que pesa casi dos kilos. De mayor le gustaría ser psicólogo. ¿Por qué? «Para ayudar a la gente», responde.

El Fotoperiodismo de Alfredo Aguilar: II Premio Carlos Pérez Siquier

5 de noviembre de 2017






¡Venga!
Dime qué ves en las fotos. Dime qué te producen por dentro. ¿Te dan pellizco? ¿Sonríes? ¿Te nacen preguntas? ¿Te preguntas dónde las han sacado? ¿Quieres saber más? ¡No me jodas que es Granada, la ciudad de la Alhambra! ¡Pues están de premio, tío!


Claro que están de premio. Están de II Premio de Fotografía Carlos Pérez Siquier, cuyas bases, en su primer punto, dicen: "La Real Academia de Bellas Artes de Granada ha decidido en sesión plenaria y por unanimidad convocar el II Premio de Fotografía para el compromiso social Carlos Pérez Siquier. La convocatoria citada se realiza con la finalidad de premiar aquella serie de fotografías que sepan plasmar, con un mayor acierto, alguno de los aspectos del compromiso social que incumbe a la fotografía como manifestación artística y como expresivo testigo de las dificultades de nuestro tiempo para sostener la igualdad entre todos los ciudadanos y el desarrollo de la sociedad española conforme a los valores democráticos de convivencia y respeto efectivo a los derechos fundamentales, todo ello conforme a las siguientes".

El autor de las fotografías es Alfredo Aguilar, compañero en la Redacción del diario IDEAL de Granada. Así que no cabe más que felicitarle, eso, para empezar, como bien refleja la información publicada en IDEAL.


Luego, toca contarlo.
Este penúltimo mediodía habíamos quedado en el Campo del Príncipe en el Realejo. Teníamos varios temas entre manos, donde uno de los no menos importantes era reservar mesa en la sidrería El Trasgu, que tocaba unas fabes con los compañeros fotógrafos. Entre estas vicisitudes, bicis sin frenos y cuitas pendientes, me dice el tipo bajito al oído: 

-"Me acaban de decir que acabo de ganar el Carlos Pérez Siquier" 
-Me quedo de piedra. Que te reconozcan el talento, el esfuerzo y el trabajo, para nosotros que lo vivimos, es tan ilusionante que el abrazo que te metes tiene que estar a la altura.

Inmediatamente, le tengo que preguntar:

-¿Qué son esas fotos?
-Un reportaje en un chatarrero rumano, responde Alfredo. Me llevó al cortijo donde vivía, en Almanjáyar, al final de Molino Nuevo a las espaldas (...) Sucede que en cuanto te ven que les haces fotos, los demás también quieren, y te las ponen que ni pintás (....) Ahí vivían como cinco familias (...) Sacas la cámara y disparas (...) Hay que aprovechar.

También lo ha contado en el periódico y en su blog Jesús Lens: FOTOPERIODISMO DE PRIMERA, por Jesús Lens: El fotoperiodismo granadino está de enhorabuena. Hace unos días, Alfredo Aguilar se convertía en noticia al ganar el II Premio de Fotografía Carlos Pérez Siquier, convocado por la Real Academia de Bellas Artes de Granada, por ‘Inocencia’, una extraordinaria serie de instantáneas en blanco y negro tomadas aquí al lado, pero que podrían representar un sinfín de espacios, tiempos y lugares de cualquier parte del mundo (...) Y de nuestro Alfredo Aguilar, ¿qué les puedo contar? Es una de esas raras personas cuya mera presencia te mejora el ánimo, te arranca una sonrisa y te arregla el día, por torcido que esté. No sé qué tendrá Alfredo ni cuál es su secreto. Solo les diré que adoro cruzármelo, aunque sea unos segundos. El concepto «tío grande» encuentra en Alfredo Aguilar su más depurada acepción. Y solo un tipo tan grande como él es capaz de captar la esencia del ser humano en una prodigiosa serie de instantáneas que entroncan con lo mejor de la historia del fotoperiodismo humanista. 

Y ahora, me gustaría ofreceros un poco de contexto sobre la importancia del premio que ha ganado Alfredo Aguilar. Y lo mejor, es publicar también la fotografía que ganó el premio en su primera edición, el año pasado:  La Academia de Bellas Artes de Granada reconoce a Marina del Mar por una foto de La Chanca. Como se puede comprobar, la fuerza que tiene es impresionante. Y es, por decirlo de alguna forma, la herencia, el legado de AFAL. 



Veamos ahora qué diablo es es AFAL: El Grupo fotográfico AFAL fue un colectivo de fotógrafos españoles que iniciaron un proceso de renovación fotográfica a mitad del siglo XX. Su principal vehículo comunicativo fue la revista AFAL, editada por la Agrupación fotográfica almeriense desde 1956.

El centro Andaluz de Arte Contemporáneo celebró una exposición con sus obras. En este link está toda la información: "El principal punto de conexión de los integrantes del grupo AFAL (Agrupación Fotográfica de Almería) fue su visión de la fotografía como una manifestación artística autónoma y portadora de una serie de "peculiaridades que la hacen independiente, soberana de su propio campo de expresión y con posibilidades inéditas no soñadas ni explotadas por otras artes más antiguas en el tiempo". AFAL, que reunió a algunos los mejores fotógrafos españoles de la generación de los cincuenta, nunca fue un colectivo homogéneo con una tendencia estética definida, sino una suma de individualidades interesadas por aspectos muy diferentes de la creación fotográfica: desde el fotoperiodismo a la investigación formal o la exploración intimista".

El diario El País realizó una buena cobertura, donde puedes ver también una galería de sus fotografías: ‘AFAL, una voz en el desierto’. Y también hay un documental de una hora, muy completo, que con el título 'AFAL, una mirada libre (1956-1963)', rescata la importancia de este grupo de fotógrafos.

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