Tierra: Madre productora, alimenticia,
Ubre Nutricia. Y vasca, cultura
propia, tradición arraigada en un salto futuro. Son siglos. Milenios.
El trampolín es la innovación, el adelanto, el empuje, la imaginación.
Tierra es también idioma de comunicación universal. El euskera a
través de la comida y de ahí a todo el mundo. Precioso.
Agua: Dulce y salada, mar y río, pero sobre todo,
lluvia y ola. Dos
definiciones cuasiperfectas y pluscuamcompletas del entorno.
Aire: Entendido como
atmósfera, que será cero. Que no influye, no
corrompe pero tampoco purifica. Es el elemento inexistente cuya
ausencia logra las explosiones de saboreos, olores y permite estimular
el cerebro para que coma, piense y sienta el menú.
Fuego: En el caso de Mugaritz destruye y construye. Lo preciso sería
reinventa.
III. De las contraposiciones
La neurología ante el espejo
Propias, Ajenas y Combinadas
Veamos. Se pregunta afuera, a los comensales, y presentan en palabras
la experiencia de comer en Mugaritz. Hay que hacer lo mismo puertas,
pucheros y cazuelas adentro. Entonces, se contraponen los términos. En
Mugaritz hay "rápido" y también hay "lento". Se puede explicar como
que se cocina despacio pero se sirve rápido. Cosas así contradicciones
dialécticas. Donde
lo que importa es la síntesis, la nueva palabra que marca la idea de Mugaritz. Roma, decían, no era una ciudad ni un imperio ni una cultura. Roma era una idea. Por eso persiste su legado. Y Mugaritz hereda el concepto-idea.
IV. Del resultado
La nueva mutiorgasmia.
¿Es un orgasmo la cumbre del placer? Si usted responde que sí en
Mugaritz aprenderá que puede realizar hazañas hasta ahora desconocidas.
En mi propio caso, permítanme que hable por una vez de mí, uno de los
postres, una nuez con helado, me produjo tal placer que me reconocí
multiorgásmico. Quizá solo por esta experiencia merezca la pena
Mugaritz, porque te enseña nuevas fronteras de la experiencia.
Lean, lean a
El Pingue y a
El Cocinero Fiel, con quienes tuve el placer de compartir mesa y mantel.
V. Hermenéutica. La interpretación
El Quinto Elemento
Dicen que una obra solo termina cuando es interpretada. Y
de la
interpretación que el receptor hace de la obra surge la genialidad.
Para eso, se necesita un imprescindible factor humano. Y una dosis de humildad creadora. Máxime cuando uno está rodeado de genios y de un equipo estratosférico, innovador, propio y elegante.
Ocurrió en Mugaritz, tras el incendio, cuando renacieron. Una de las
ideas, quizá
el mantra-Mugaritz, es el círculo de mármol que se colocó
en la pared principal de la sukalde, la cocina. En cuatro idiomas en
círculos concéntricos aparecen las palabras que son contrapuestas por
mor del experimento neurológico: "rápido-lento". Y todas las demás (
Ver secuencia de fotos). El círculo es imperfecto y donde más habría que haber acertado el
marmolista se comió la letra que en vez de lograr la perfección nos
convirtió otra vez en humanos. El Quinto Elemento es el humano es el
que triunfa pero también es el que falla. Es el que nos hace humanos.
El marmolista esculpió "exatitud". Se comió la ce. Porque en Mugaritz,
aciertes o te equivoques, lo que se hace es comer.