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Recortes. El alma del hombre

10 de noviembre de 2012

He vuelto a publicar, después del verano, mi columna quincenal en el periódico Ideal. Espero que os guste.

Columna de Opinión en Cableados
Recortes (el alma del hombre)

Toda la mañana lloviendo. He sacado dinero y he ido donde Pepe Villena a pagarle las plazas de garaje que le tengo alquiladas. Le he dicho a Pepe Villena, que está muy estropeadico con sus ochentaytantos años, que me tiene guardada una botella de champán para mí, que le he dicho que iré con mi hijo Andrés a recogerla, que gracias, que así le ve que ya está hecho un muchachillo, que muy bien pero que vayamos, que no me olvide, que le dará chocolates o golosinas, que Andrés le dará un abrazo de los suyos...

Digo que le he dicho a Pepe Villena que dejo mi plaza de garaje, una de las dos, que la cosa está regular y que tengo que recortar. Como todos. Que si el Plan B. Que si ‘modo panic on’. Que no se preocupe, que tengo la moto y que con ella me muevo bien por la ciudad. Me ha preguntado si vendo el coche. Le he dicho que no, que se queda en el polígono donde está el IDEAL, preparado para los viajes y mis andanzas. Me ha dicho que al menos nos quedamos con una de las dos plazas . Y que eso es importante. Le he dicho que sí. Que lo es, que vivir en el Realejo sin cochera es complicado. Cuando me he ido me ha estrechado con fuerza su mano débil. Me ha dicho que me aprecia muchísimo. Le he dicho que lo sé, que es mutuo y que es de siempre. 

Me he marchado completamente enternecido. Por el respeto, por el aprecio y también porque, quince años después, dejo una plaza de garaje y lo que significa: que las cosas están mal. Me he visto por el agujerito de la memoria a mí mismo en 1998, con unos treinta años, dicharachero y divertido, con enormes ganas de vivir... Y he sonreído, nostálgico, buscándolo. Buscándome por las esquinas de esta vieja judería. 

He llegado a casa y me he sentado a trabajar. A la hora ha sonado el móvil. Era Pepe Villena. Me ha dicho que lleve esta misma noche el coche a mi plaza del garaje, que me convida hasta enero. «Que no quiero que pases frío con la moto», me ha dicho. 

Recortes. El alma del hombre. Las personas. Hay una salida y está clara.

Tres cruces

22 de agosto de 2012

cruces

Tres amigos míos murieron demasiado pronto. De tres enfermedades distintas y todas malditas. Bordeaban la treintena y sus corazones eran arcones de sentimientos, de vendavales que la tormenta no logró amainar. Devoraban la vida con bocados caníbales sabiendo que con la primera oportunidad llegarían las malas noticias. Vidas en el filo. Imposibles. Reales. Pulsos. Latidos. Demasiado corazón, en cualquier caso, en los tres cuerpos de estas personas que decidieron bucear en la eternidad. No hubo en ningún caso rendición, explosión o sinsentido sino tres juramentos que con el tiempo se convirtieron en una enciclopedia contra el desánimo. El primero de ellos partió sin avisar y eligió para ello, marca de la casa, la peor noche del año, que es la Nochebuena. Todavía repercute en mis oídos el grito desgarrador que crece dentro de ti cuando recibes la noticia y te electrifica el cuerpo de dolor, una descarga de adrenalina negativa que te deja sin aliento y rodeado de una amargura que pegajosa se adhiere al cuerpo como una marea negra en un mar tornasolado. Y esto es para siempre. El segundo se fue en una finta dentro de un requiebro dentro de un rompecabezas dentro de un acertijo dentro de una adivinanza que estaban envueltos, todos, en una ilusión. Le escribí que le esperaríamos, siempre, arriba, en las cumbres de las montañas. Y también abajo, en las olas del mar, en la orilla donde la espuma explota y sabe a sal mientras bogas con los remos mar adentro. El tercero se despidió. Tuvo tiempo para quitarse las gafas y doblar las patillas. Las dejó sobre la repisa de la mesilla, junto al reloj de pulsera, del que también se acababa de desprender. Quería hacer el viaje con toda la comodidad. Sin despistarse. Solo entonces dijo adiós, y respiró hondo. Profundo. Fue una bocanada intensa. Inmensa. Profunda. Un homenaje a la vida que se va. La respiración que todos los días agradezco cuando amanece, entra el sol por la ventana y veo a mi pequeño hijo despertarse. Y sonreír.


Tres Cruces

Los antisistema #sonellos

20 de agosto de 2012

La idea vino de mano de Mario Tascón en un tuit sucinto que se desarrolló más tarde vía Facebook, donde en mi Muro empezaron a aparecer jugosas aportaciones. Este es el resultado y gracias.

Los antisistema eran los otros

Estudia. Estudia, para que no os pisen la cabeza, repetía mi abuelo Antonio, maestro nacional durante toda su vida, a sus alumnos, unos muchachos, los supongo, criados entre mocos y piojos, los únicos dibujos animados que debía haber cuando lo de la posguerra. Una época en la que, un poner, mi otro abuelo, Juan, perdió una mañana la alianza de lo que había adelgazado por el hambre que pasaba. En esas Españas sobrevivió una y creció otra generación que, lejos de quejarse y protestar, se fajó para aprovechar la oportunidad de tocar la libertad a la primera de cambio. Así lo hicieron cuando lo de la Transición, la ucedé y aquella época en la que la Muchachada Chiripitifláutica que tan bien retrata ahora la serie ‘Cuéntame’ vio cómo un país cambiaba no ya de chaqueta sino del blanco y negro al ‘full color’, como se dice ahora. Pero, lástima de las lástimas, parece que entre medias se nos quedó en el tintero el aguante, las agallas, la capacidad de sufrimiento, las ganas de pelea no ya ahora por lograr la libertad sino quizá por defenderla. Dice una buena amiga que se ha pasado la vida escuchando cómo me quejo, «pero que nunca me ha visto protestar». Da en el clavo. Varias generaciones de españoles nos hemos conformado no ya con el 600 y el pisito sino con el adosado y el cuatro por cuatro. O similares. Hemos confiado la educación de nuestros vástagos a los colegios y la gobernanza de nuestro destino a unos políticos que ahora ya sabemos a dónde nos han llevado. Me niego a hablar del sistema financiero y bancario, porque puedo acabar entre barrotes lo que, bien pensado, igual empieza a no ser tan mala idea. La ciudadanía contemplativa es culplable de sus problemas, de sus eleccciones y de su escasa capacidad de vigilar al poder y a los poderes. Somos duchos en quejarnos, pero parcos en protestar, que supone una ciudadanía activa y movilizada. Queda pensar que tampoco hicimos nada malo salvo confiar, y que, al final de esta crisis, los antisistema, #sonellos.

Los antisistema #sonellos

Antonio Cambril: Todos los problemas del PSOE

1 de agosto de 2012

Salí anoche de la Redacción y, como es costumbre, me fui al Candela. Allí me pedí una cañita y, sentado, me quedé mirando cómo la Luna llena se recortaba sobre un fondo azul cobalto entre la espesura de los árboles que flanquean la calle. Magia y precisión, como cantaban los Nacha Pop en una ciudad también desierta como lo es estos días Granada.


Tap-tap-tap vi venir a Antonio cuesta arriba. Me saludó con sus sonrisa franca y ancha con la que he trabajado durante diez años hace diez años. Fue una época brillante para mí. Nos dimos la mano y le invité a una caña. Me dijo que venía ya de tomarse un gin tonic. Todavía hay clases, pensé. Había quedado con unos amigos y me dejó en mi tranco del Candela. Otras veces, se quedaba y siempre acabábamos hablando de libros.


Recuerdo que me dijo una noche, que para él Periodismo era lograr alguna vez escribir una frase con siete palabras bien puestas, justas, en su sitio, con sentido, irremplazables quizá. También me explicó la poesía. Por ejemplo Lorca. Me preguntó: 
-"¿Lo entiendes?".
-No, le dije yo
-No hace falta entender sus versos, me dijo, sino saber si te hacen sentir las palabras.


Tap-tap-tap le vi marcharse por la calle Pavaneras y me prometí a mí mismo que al día siguiente recuperaría alguna de sus clásicas columnas de opinión, que con el título El Balcón y a diario en la página 3, daba estopa y adjetivos, reñía y metaforeaba en libertad y sin pudor. Sin complejos.


La que he elegido (tras leerme y recordar unas cuantas, como las dos mejores: 'El sobao' y 'La lanzadera'), viene al caso por su actualidad. Es de enero de 1995, hace casi cuatro lustros, y mantiene vigente su pulso y, además, sirve como rayos X de lo que hoy es un problema que ha derivado tanto en el #15M como el #PPSOE. Lean y tomen nota.


Y gracias, Antonio, por todo y por nada. 

  El Balcon

El pacto
ANTONIO CAMBRIL

Más que pacto, lo de la Comisión Ejecutiva provincia del PSOE, la designación del guerrista Antonio India como candidato a la Presidencia de la Diputación y de Jesús Quero como cabeza de lista a la Alcaldía de Granada, es (1) conchabeo, pasteleo, cachondeo, reparto de cargos. Y no aporta nada a la regeneración que se supone tendrá que hacer el Partido Socialista desde la oposición -a que lo van a condenar el tiempo - y sus propios errores. Eso aparte de que la impopularidad de Quero puede afectar negativamente a la presencia del PSOE en la institución provincial.

Durante el comadreo posterior a la entrega de los premios Postiguillo de la Casa de Motril, dos hombres públicos del socialismo me aseguraban que hay sondeos que otorgan 15 concejales al PP, 7 al PSOE y 5 a IU-CA en las próximas elecciones municipales de la capital. También me decía Julia Díaz Berbel, que Nino García-Royo, su esposo, piensa retirarse de la actividad política (y, si no, lo obliga ella) el próximo mes de mayo y dejar, huérfano de cuñado y calculadora a Kiki, el alcalde que viene.

A lo que vamos. Los unos, los felipistas, (2) están más preocupados por renovar el cargo que por renovar el partido; y los otros, los guerristas, tres cuartos y mitad de lo mismo. Con lo cual van a cambiar pocas caras y no se renovarán más que las ambiciones de los mejor situados.

La deuda del partido con muchos de sus cargos electos, de libre designación y militantes (3) que no poseen oficio ni beneficio (que pasaron del tercer curso de Derecho a la concejalía o al escaño parlamentario), o que abandonaron sus profesiones hace 15 años y tienen difícil reciclaje puede hipotecar el porvenir de la organización que ha dirigido los destinos de. España en los últimos trece años .

(4) convertir la Administración en una empresa de colocaciones, en un sagastacanovismo en word perfect, en un relevo cíclico de conservadores y liberales socialdemócratas, en un «quita los tuyos que de algo tienen que vivir los míos» cada 4 u 8 años.

También se avecina (5) un trasvase de funcionarios y simpatizantes interesados a la derecha (ya hay quien le pone peros al que le llamen compañero en público). De algo hay que comer. Esa es la primera cuestión que debe resolver el PSOE para volver a ser lo que fue, repensar su compromiso histórico e impedir la voladura de la izquierda. ¡España, aparta de mí ese cáliz!

Columna de opinión en el Diario Ideal: Sobre las piedras que son letras de la historia

16 de mayo de 2012



Columna02

Dentro de la columna
La puerta de acceso a una columna puede ser la página de un periódico como el que gastas en este momento entre tus manos. También puede ser una pequeña gatera cuyo quicio apenas supera el metro de altura y te sumerge en un túnel del tiempo hasta aterrizar en 1512. Es una escalera hacia el cielo, en este caso, hacia el cielo del Realejo, la antigua judería granadina que junto a los musulmanes del Albaicín y los cristianos del Genil crearon una Jerusalén europea. Pero en 1512 había que castellanizar Granada tras su conquista, convertir minaretes en campanarios, mandar arrasar la Judería, de la que queda el nombre, la leyenda y el sol entre sus callejas laberínticas, y levantar una gran catedral en el Realejo. Así, hoy hace cinco siglos, nació la iglesia de Santo Domingo, de cuya obra original solo queda la columna por cuyas tripas nos introducimos para subir los escalones retorcidos y llegar a tejados y cubiertas y de ahí hasta la cúpula y el cupulín que a cincuenta metros del suelo corona este monumento que, cual libro abierto, habla a quien quiera escuchar y sepa leer lo que dice en sus piedras gastadas que son las letras del libro de su historia. Habla de la talla de los canteros y de los españoles del Descubrimiento, de las trazas tiradas y de las firmas que permanecen, de la procedencia de las grandes piedras en este caso de Sierra Elvira, de las tejas impermeables y rudas aguantasiglos que hoy se cambian dos siglos después de la última restauración y que ha retrasado un largo mes y medio la obra. Las férreas normas de conservación obligan a utilizar materiales artesanos para conservar los monumentos. Se ha encontrado un artesano en Las Gabias que sabía cómo hacer tejas según el siglo XVI. El problema es que el invierno ha sido muy húmedo y ha impedido que las tejas de barro cocieran hasta que casi llegó la primavera con su sol entreverado. El arquitecto asume el problema y lo explica fríamente: «Es que en tiempos de los Reyes Católicos tenían más medios». Maldita crisis.

OTRAS COLUMNAS EN IDEAL
.-Columna01: A ver dónde la meto

Me estreno como columnista

30 de abril de 2012

Columna de Opinión en Cableados


Me preguntaba qué podía hacer más para completar la cobertura sobre los barrios de la ciudad, lo que me acaban de marcar como objetivo editorial.


Pensé que hacíamos informaciones y reportajes, que hacíamos vídeos y escribía textos diferenciados para la web. Incluíamos en nueve de cada diez trabajos un vídeo y blogueaba solicitando la participación, con resultados bastante sorprendentes y motivadores, debo decir.


Tengo en la recámara una bala que puede ser muy interesante: una tertulia radiofónica en podcast con un grupo de amigos que son arquitectos granadinos, sociólogos, urbanistas y urbanitas, que puede resultar bastante interesante para generar nuevos puntos de vista de las cuestiones propias de la ciudad.


Y de repente me di cuenta de que, además de muchas cosas, faltaba un toque de opinión. ¿Por qué no escribir una columna de opinión un par de veces al mes? Pregunté e los jefes y me dijeron que encantados. 


Ahora tenía que darle el toque, el perfil, el contenido la pimienta de las letras. Pensé que al disponer de un blog donde prácticamente a diario mantengo contacto diario con todo aquel que quiera expresarse la columna de opinión debía de dar un salto adelante. 


Así que concluí, ya me decís vosotros si con acierto o error, en enganchar la columna a algún tema de actualidad para, desde ahí, no tanto opinar sobre lo que sucede, o dejar mi opinión sobre mi forma de ver las cosas, sino bucear en el alma humana y describir la amistad, el amor, el odio, el peligro, la sustantividad, el alma, la sonrisa de un niño, el viento en las sienes que ya platean, el corazón que late al pasar la puerta de la Universidad.


No sé qué sucederá con todo esto, pero como sé que todavía me queda la mitad de mi carrera profesional por delante, me dedicaré en esta columna de opinión quincenal a profundizar en la condición humana, enganchada en la esquina de piedra de nuestra rutina diaria, para elevar nuestras miserias y componer las grandezas en los gestos, en las ideas, en el rayo de sol que te ilumina y decides seguirlo porque calienta.


CABLEADOS

A ver dónde la meto (De la amistad)

Soñé que me concedían el honor de entregarme la Llave de la Muralla de la Ciudad de Ávila y lisérgicamente tamaño honor sólo me hizo pensar que a ver dónde la meto. La llave. Luego me imaginé que me reconocían mi labor de donostiarra en la diáspora y de la Real con el Tambor de Oro. Y sólo pensé, pese a que siempre soñé con la distinción de mi ciudad, que mis vecinos de la calle Santiago del Realejo acabarían hastiados de tanto ruido si al final me lo llevaba a casa. Digo el tambor. Recordé entonces cuando me liaron para dar un pregón en un pueblo del secano de Granada y pude escapar con vida cuando me enteré que una de estas entregas literarias se prolongan durante una hora, porque si no poco menos que te echan al pilón del pueblo en cuestión. También recordé que la caja de adjetivos anda últimamente demasiado vacía porque como hay pocas cosas que contar tendemos a almibararlas para que parezcan más azucaradas de lo que en realidad pueden llegar a ser. Del azúcar me fui directamente a la sobriedad de los olores que por sí solos crean la metáfora que perfuma las palabras. Como cuando crucé Despeñaperros y mi amigo Jose me dijo, abriendo la ventana y poniendo en el casete del coche ‘Los campanilleros’: "¿Hueles? Con esto mi padre te hace un reportaje de doble página y tú vas y te lo lees". Ahí aprendí entonces que una columna, un bloque, una cuartilla o una página de un periódico so se llenan cuando se escribe con respeto. Por eso, hoy, prácticamente me arrepiento de todas las palabras que hay al principio de esta columna y me conjuro conmigo mismo para recordar lo mejor  que el Periodismo ha sido para, desde la costumbre o la anécdota, reflejar en media docena de pinceladas del color de la tinta la visión de la ciudad a pie de tierra, desde el empedrao, desde la barra del bar de la esquina, desde el tranco sentado viendo caer la tarde pensando que, en el fondo, lo que más te gustaría es volver a ver de cerca la mirada cómplice del amigo.


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