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Ideal: Una foto exclusiva, una portada del papel

19 de abril de 2011





Conseguir la portada de un periódico en papel es la máxima satisfacción de un periodista local. Si encima la foto es tuya, ni te cuento. Si además, esta foto es algo que lleva casi diez años remoloneando, imagínate cómo me siento.

Lo mejor de todo es que la foto la he conseguido gracias a escuchar los sabios y buenos ocnsejos de dos de los grandes: Sergio Caro y David Beriain.

Gracias a lo que compartieron en dos tandas, una en Sevilla y otra en La Rábida, he podido conseguir las ansiadas fotos, de altísimo valor informativo para los granadinos, para nuestros lectores, de una manera sencilla y rápida. Efectiva y sin compromisos.

Recuerdo ahora la conversación con el joven cachorro que, cámara en mano, me decía hace unas semanas: "Pero si no hemos pedido permiso para sacar las fotos..."

Yo le miré, lo reconozco, con furia. Me lo llevé a una esquina y le soplé a la cara. "A ti el permiso te lo dará tu director. Y la cagarás cuando no le lleves a la Redacción las fotos con la noticia. Y por último, ya verá tu director y tus jefes de la Redacción si publican o dejan de publicar tus noticias y tus fotos. Pero tú, tío, lleva las noticias y las fotos al lugar donde deben estar, que es en tu redacción".

Y cuando me he despertado, he visto la foto en la portada, con un sello distintivo de calidad.

De la familia guay a la familia gay
De la familia tipo a tipos de familia

10 de enero de 2011

Este pasado domingo hemos publicado en Ideal un reportaje sobre las familias, la unidad base de la sociedad, que ha cambiado de una forma increíble con la llegada de la Democracia a España. No se nos ocurrió mejor forma que buscar una serie de tipos de familia de este siglo XXI para contraponerlos al modelo de familia tipo del siglo XX. Se titula ‘De la familia tipo a tipos de familia’.

Me puse a buscar y logré que seis familias me compartieran su historia y sus inquietudes: Una madre soltera, un matrimonio de mujeres con un hijo biológico, una familia numerosa de nueve miembros, un matrimonio gay, una multifamilia compuesta por tres hijos procedentes de anteriores matrimonios más un cuarto en común y un padre con la custodia compartida.

El resultado es un pequeño texto con un vídeo para la web y una doble pagina en la edición impresa. Estoy muy contento con el resultado y se lo dedico a mi amigo Victoriano Izquierdo, que ayer con un tweet me dio un alegría de las que cuentan.



Diario SUR. Doble apertura: Los riesgos del puenting

15 de diciembre de 2010




Ayer fue un gran día. Málaga, Mediterráneo, Azul, como el color del mar. Me fui con Juan Cano a buscar a Antonio, un tipo que vive debajo del puente del arroyo Jaboneros, una rambla que separa quizá los dos mejores barrios de la ciudad: Pedregalejo y El Palo.


Empieza así: "Dicen que uno es de donde pasó la infancia. Donde fue feliz cuando niño. Antonio Díaz, de 67 años, se ha pasado toda una vida de 'currela' en Madrid. Ahora, en la jubilación, sin dinero ni techo donde cobijarse, ha mirado dentro. Ha encontrado Jaén, donde nació, y la playa de Las Acacias, en Málaga, donde su padre lo llevaba cuando era niño. Se ha vuelto al sur y bajo el puente del arroyo Jaboneros, se ha disfrazado de 'okupa' y se ha construido un «pequeño chalecito» de tres habitaciones" (Continúa leyendo).

Entre bromas, a lo largo de la jornada vespertina en la Redacción, se nos ocurrieron otros titulares, entre ellos, paridas como ‘El puente sobre el río Guay’ o, dado que la rambla se anega convenientemente cada cuando le da y se lleva por delante lo que pilla, y que además, bajo el puente; es decir, sobre el ‘tejado’ de la vivienda que se ha construido Antonio va una enorme tubería de gas ciudad; nos inclinamos más por titular ‘Los riesgos del puenting’, lo que, con el cachondeo cínico que nos sirve de coraza para enjuagar nuestros verdaderos sentimientos, prometimos dejar para escribir este mismo post.

Dos apuntes. Juan Cano es de lo mejor que me he cruzado en mis veintipicos años de oficio. Y dos. Si no fuera por Rossel Aparicio, nada de tod esto hubiera sido posible, por su confianza, empuje y disponibilidad. Rossel, Gracias. Un placer reencontrarnos nueve años después.


El día que Gay Talese y Frank Sinatra me sacaron de un enorme apuro
De cómo aprender a escribir un perfil para un periódico

15 de agosto de 2010

Lunes 9 de agosto, 12 del mediodía. Canícula y desierto en Granada, resaca de Obama, doña Michelle, por toda la ciudad.

Suena el móvil. Habemus encargo para escribir una pieza para el periódico. Me piden un perfil de La Porrona, una gitana del Sacromonte con bar en Plaza Larga, en el Albaicín, que le ha llamado 'Señora Mojama' a la Santa del presidente de Estados Unidos.

Uno, que andaba muy preocupado por cosas como esta y también como esta otra, se queda patidifuso.

Por lo demás, no había escrito hasta hoy un solo perfil en toda mi vida.

¿A quién recurría? ¿Quién me podía dar una lección exprés para escribir perfiles?

De repente, un chispazo brotó dentro de mi cráneo.

El chispazo decía. 'Sinatra has a cold'.

Lo busqué, lo mandé a la impresora y me lo releí del tirón. Me llenó de ideas para irme al Albaicín y al Sacromonte para desmenuzar el personaje de La Porrona, que estaba ya apestando por todo el cuore televisivo, y descubrir la persona que había debajo. O como me dijo una vez un gran redactor jefe, Luis Muñoz, al menos, intentarlo.

'Sinatra has a cold' pasa por ser el primer perfil que se escribió en la historia. Es un encargo que recibió Gay -te debo una, maestro- Talese de la revista Squire para entrevistar a Sinatra, en la cumbre de su popularidad. Sinatra se negó siempre y Gay Talese perseveró y entrevistó a todo aquél que sí dejó que se acercara.

El resultado no es una entrevista pero es un trabajo nuevo en la historia del Periodismo, con técnicas propias de la ficción novelística que enriqueció la manera de contar una historia y lo ha convertido, cuando el periodista tiene talento y tiempo para realizarlo, en un género periodístico de categoría.


Gay Talese escribió a su masca: «Puede que no tenga lo que esperaríamos sobre el verdadero Frank Sinatra, pero quizá, al no obtenerlo y ser rechazado constantemente y al ver a sus esclavos proteger sus flancos nos acercaremos a la verdad sobre el hombre» La historia se publicó en abril de 1966 sin que Sinatra cooperase lo más mínimo.

Os pongo unos cuantos buenos links para empaparaos de toda la historia:
.-'Sinatra está resfriado': El relato, en español.
.-'Sinatra has a cold': En inglés.
.-La Wikipedia dice...
.-Sobre las notas de Gay Talese, en The New York Times.
.-Los mejores artículos publicados en revistas, el primero, 'Sinatras has a cold'.

Y con todo el respeto, modestia y ganas de aprender; pero con mucha ilusión y con el lema de que "Un corazón salvaje... no se rinde jamás", esto es lo que me salió y lo que se ha publicado hoy, con ilustración del magnífico Mesamadero.




La sonrisa de Plaza Larga
Una palabra suya ha bastado para que de la visita de Michelle Obama pase a la historia como la gitana que llamó a The First Lady ‘La Señora Mojama’. Pero La Porrona es mucho más. Es la sonrisa de Plaza larga

El primer americano que vio en su vida se lo llevó a los labios. Del tirón. Rubio rubísimo, le pareció un bocado exquisito, un precio que no le importaba pagar. Y no le importó pagarlo. Harta de los especímenes que ofrecía la propia tierra –sin fuerza, sin sabor, sin alegría–, no dudó en probar lo que venía de afuera, de la tierra prometida que siempre ha sido América para los españoles con ganas de soñar y con ganas de juerga. Exactamente como es ella: intrépida, independiente, osada, alegre y también confiada, soñadora, aventurera de sí misma.

Así que La Porrona, esa gitana del Sacromonte, aquél día de hace tantos años que es mejor ni mentarlos, como tampoco se menta a la bicha, aceptó el reto y se llevó el americano a los labios. Se acercó a la lumbre que le ofrecían del mixto recién encendido y contrajo sus labios, poderosos y rojos pintados de pasión para la ocasión y aspiró el Marlboro con gusto. Harta de Los Peninsulares, los que se fumaban en la Granada de aquellos tiempos, el Marlboro la sedujo completamente, la llenó de tal placer y sabor que le ha sido fiel durante, al menos y que se acuerden quienes le conocen bien, los últimos cuarenta y cinco añitos.

De hecho, cuando trabaja en su negocio se le ve siempre con su rubio americano emboquillado entre su sonrisa, que es también la de Plaza Larga, en el corazón del Albaicín, espalda con espalda con ese Mirador de San Nicolás que es la ventana al mundo formado por la Alhambra y Sierra Nevada y donde el presidente de Estados Unidos Bill Clinton pronunció aquella frase, actual mantra turístico, de que «es el atardecer más bonito del mundo».


Pero Bill Clinton poco tiene que ver con nuestra protagonista, La Porrona de Plaza Larga. Clinton entró en la vida de La Porrona por su madre, cuenta el hermano de La Porrona, bien peinado, moreno de agosto y camisa blanca con pantalón negro a juego, lo que conforma un perfil de recia elegancia. Toca la guitarra en la cueva de La Rocío al son del «hay que buscarse la vida, que la cosa está muy mala» y cuenta entonces que vio aparecer en la cueva sacromontana a su hermana La Porrona, porque la madre de ambos, La Loles del Cerro, «bailó para el Clinton» en el Palacio de los Córdova, y como había foto y prenda, pues allá que se metió entre el gran Juan Andrés Maya y Michelle Obama.

A Pepe, el de la librería de Plaza Larga, no le sorprende que La Porrona se haya convertido en la protagonista ocasional de la visita de la Obama. Enfundado en su camisa del Granada C.F., deja caer que tiene «un carácter de lo más alegrote» y que desde la librería, frente a la terraza del bar de La Porrona, ve perfectamente «cómo se camela muy bien al visitante, para ella hacer negocio y que el turista se sienta estupendamente». Pepe confirma la pasión que tiene «por el Marlboro... Se compra las cajetillas a pares... Y también las fotonovelas y, eso sí, religión pura, no pasa una semana sin el Pronto», desmenuza Pepe las costumbres de La Porrona respecto a la prensa nacional y el tabaco americano, que lleva La Porrona siempre en la riñonera que luce para guardar la libreta de los pedidos y los cambios en monedas.


Prácticamente puerta con puerta, el Bernar departe con la pareja de agentes de la Policía Local. El Bernar lleva la administración de Lotería de Plaza Larga y conoce bien a la protagonista. «Para nosotros es una más de Plaza Larga, aunque también es la más popular». Se piensa las frases y mira las notas de mi libretilla. Asiente convencido y retoma el discurso: «Ella siempre ha sido artista... Ha tenido (y tiene) arte hasta para vender... Tiene ese don... Se camela a la gente... Le hace sentirse bien...». Y por fin da con una clave que sirve como pincelada de este retrato: «El secreto es que parece que siempre está feliz». Por eso quizá no confía tanto en la suerte «y es una jugadora esporádica. Compra Primitiva y Bonoloto, pero pasa de la Lotería». Al contrario que su madre, La Loles del Cerro, «que tenía fe ciega y estaba abonada a un número, terminado en 61 para que le trajera la suerte».

‘El Lejía’ va preparando las mesas del bar de La Porrona. Antiguo Legionario –ya me dirán si no a qué lo del mote–, se frena en seco cuando le preguntan por su tía, extiende los brazos, separa los dedos de sus manos con la tensión y clama, partiéndose el pecho: «Es la número uno de Graná, hiperactiva, bellísima, con mucha gracia y con mucho salero» da igual quien le mire y quien le oiga. Es su cante. Como el que va incluido en el último disco de Enrique Morente y que se titula ‘Plaza Larga’, dedicado al bar de La Porrona, que acaso no necesita ni a Michelle Obama ni inventarse ‘palabros’, ni couché en el papel, ni cuore televisivo para ser quien es. Pero la sonrisa de Plaza Larga quizá sí debería saber que ese 61 a quien su madre confió la suerte es la fecha en la que nació Obama, míster Barack. Cosas del destino o que Dios no juega a los dados con quien bien quiere.

Ideal de Granada: La Vega es para quien la trabaja

20 de diciembre de 2009

Me ha encantado escribir este reportaje. Son media docena de historias personales que configuran la historia de la Vega de Granada. La historia viva. Esta gente es sabia como la propia tierra que cultivan. Su modelo de vida, ahora que el nuestro está en crisis, pervive. Me contaron cosas como que ellos nunca venderían su tierra mientras en la ciudad todos venden sus pisos para ganar dinero", "o que la tierra siempre ha dado de comer a la gente y ahora que el trabajo en los bares y en la construcción menudea los hijos vuelven a trabajar la tierra con sus padres y come la familia entera". Por eso, la amenaza de la construcción de un parque "con árboles de paseo para los de la ciudad en vez de nuestros frutales" les tiene sin dormir.

Dos cosas más. Este mundo diferente de pollos y cerdos, de nueces y calabacines se encuentra a menos de cinco minutos en automóvil desde cualquier punto de la circunvalación de Granada. Es un mundo de acequias centenarias, de reminiscencias moriscas, de tecnología ecológica y de ruidos naturales. Es este mundo tan diferente que acumula miles de vistas de Granad aque veine años después de vivir en esta ciudad no conocía.

Quizá por todas estas razones me ha costado tanto escribirlo. Tardé mucho, mucho, mucho, casi una semana. Es lo bueno que tiene el nuevo modelo editorial de Vocento, que para este tipo de reportajes se han acabado las prisas.

Resulta que traté de aplicar todo lo que leo/veo/escucho de mis masestros, de abandonarse ‘al otro’ y, claro, de repente nace el compromiso de informar pensando en tus lectores. Y sí que me ha costado.

Me encantaría que os lo leyerais y si me decís algo os lo agradezco. Se titula ‘La Vega es para quien la trabaja’ y lleva dos subtítulo: ‘La agricultura resurge para combatir la crisis¸ y ‘Jubilados, acequieros, peones en paro, familias, agricultores en activo, fruteros, tractoristas y cortijeros defienden sus marjales’ (Los marjales son una unidad de superficie muy conocida en Granad ay que ocupa exactamente la superficie del patio de los Leones de la Alhambra).

Para comenzar el reportaje he elegido una onomatopeya al más puro estilo cómic, para ver si conseguía construir la imagen que quería trasladaros, la de la tensión en que viven la Vega y sus habitantes por la presión urbanística que ejerce la ciudad sobre ellos.

Ahí va: (Croooooock, craaaaack, crush). Y una de las dos nueces que Trini guarda mano adentro cruje y se abre. El acto es sencillo, pero encierra en sí mismo la tragedia de la Vega de Granada. Aquí todos parten nueces con una mano y cuando queda la última la aplastan contra la primera esquina de piedra que encuentran en su caminar.


Es el contrapunto a la ciudad, Granada, a menos de quinientos metros desde la Ronda Sur, apenas cinco minutos en coche, pero tan lejana como una promesa de amor incumplida. En la ciudad las nueces se abrirán con cascanueces y se comprarán en una bolsa de plástico y en este otro caminar los moradores de la Vega perderán dinero mientras mantienen un terreno virgen de asfalto que guarda en sus entrañas siglos de tradición que ahora ven amenazada.


La tragedia de la Vega es que necesita a la ciudad, pero cada una en su sitio y con su estricta función. La tragedia ocurre cuando una de las dos partes trata de avanzar sobre la otra. La ciudad sobre la Vega. Con nuevas carreteras, viales, desdoblamientos, corredores, distribuidores o parques del Milenio. Entonces ocurre lo mismo que sucede cuando las dos nueces se enfrentan dentro del puño de Trini: una de ellas, la más débil, se rompe.


(Croooooock, craaaaack, crush). La Vega de Granada cruje y se está partiendo por el empuje de la urbe granadina. Jubilados, acequieros, peones en paro, familias, agricultores en activo, fruteros, tractoristas y cortijeros defienden sus marjales. Y los defienden a muerte, «porque si nos los quitan y desaparecen, nosotros también desaparecemos y moriremos».


Antonio Navarro pronuncia esta última frase desde la sabiduría de sus ochenta años de edad. Pronto presidirá la futura asociación que englobará a los agricultores jubilados, unos cuatrocientos, que viven de la tierra y gracias a la Vega Sur. «Me desayuno a diario siete o nueve nueces, el zumo de dos naranjas y un limón, medio litro de leche, el pan que necesitan cuatro cucharadas de aceite puestas en un plato, una pastilla de color rosa para la tensión y otra para la cardiopatía. A veces, una más de paracetamol». Todo lo que Antonio desayuna proviene de la Vega, bien de la huerta bien de sus animales. El pan, incluso, de la harina que vende al molino. «Lo único que no da la tierra de la Vega son las pastillas de la farmacia», dice socarrón.


Este modelo, una especie de autarquía, una economía de subsistencia, funciona de maravilla por estos pagos de la Vega Sur de Granada. «Cultivo pimientos, tomates, berenjenas, habas, patatas, tomates... de todo lo que es necesario en la casa para la despensa. Tengo también gallinas, cuatro pavos para hacerlos salchichón y 35 pollos de engorde de a ocho meses que solo comen alfalfa y maíz seco. Todo como siempre y que ahora le llaman ‘ecológico’», dice de carretilla Antonio Navarro, para explicar a continuación que «no vendo a nadie, todo nos lo comemos en la familia, y ahorramos un montón de dinero. Nuestra cesta de la compra se llena en nuestra huerta y así se puede sobrevivir más o menos bien. Piensa que mi pensión agraria es de 540 euros, y eso que es de las más altas que hay».


No solo la cesta de la compra es uno de los beneficios que Antonio logra gracias a su huerta en la Vega Sur de Granada. Hay muchos más, desde el curso de agricultura ecológica que le permite estar a la última hasta la salud mental que le depara el campo: «Yo no piso el bar», pontifica, sabiendo que la cita con el bar de la esquina es uno de los males que, en cada barrio de cada ciudad, se expande entre los jubilados que coleccionan partidas y consumen fútbol para matar unas horas que a Antonio Navarro le dan la vida recorriendo por la Vega, su querida Vega, su media hectárea en el conocido como Pago del Domingo. Por eso, por esto y por lo de más allá Antonio se encomienda y certifica: «La tierra forma parte de nuestro ser. Si nos la quitan, si nos la expropian, morimos».

Paco Cáceres es ‘alma mater’ del movimiento asociativo para la defensa de la Vega. De memoria recuerda que aquí se producen un millón de kilos de papas, 300.000 de alcachofas y miles más de todo tipo de verduras y hortalizas. También hay 70.000 árboles frutales, lo que construye con las técnicas agrícolas, el apego a la tierra y la vida que surge de estas tierras «una identidad cultural propia que no se debe perder». Pero el hecho es que «se está perdiendo». Paco Cáceres se detiene y señala la carretera de La Zubia, «que corta los caminos que recorren la Vega en paralelo al río Monachil». Su denuncia es que este asfalto cercena sin piedad acequias y cauces, paseos y caminos, que estas infraestructuras no son respetuosas, no están integradas y sesgan el agua y la vida «y la llenan de un peligro que no tiene».


22 años de asfalto después, Fernando Arboleda ha cambiado el volante por la azada, las autopistas europeas por los caminitos de la Vega, el camión por el tractor. Fernando es un clásico, nació hace 49 años en El Barrichuelo, una de las cortijadas de La Zubia: «Llevamos aquí cinco generaciones. Aquí nació mi abuela, mis padres, yo y mis hermanos, mis hijos y mis nietos». Fernando trabajó toda su vida para pagar al banco la hipoteca de la finca de cerezos que quiere dejar a sus hijos «y que he ganado trabajando noche y día en el maldito camión por Italia, Alemania, Holanda, Francia...». Ahora, labora su huerta y trabaja en Inagra por días «ahora unos quince al mes y el resto, aquí en la huerta, con las cerezas», explica.
–¿Es un buen negocio esto de las cerezas?
–Este año no. En absoluto. Pero el año pasado sí que fue un buen año. Ahora están pagando a poco más del euro, a veces dos. Pero el año pasado se llegó a los tres euros por kilo de cerezas.
–Pues mira que oscila la cosa...
–Aquí dependes de todo. El año pasado el precio subió por las tormentas, que dejaron sin cereza el Valle del Jerte, Tarragona y la zona cerecera del Castillo de Locubín, en Jaén.

La dependencia es algo que Fernando lleva mal sangre adentro. La dependencia de las lluvias del Norte de Europa en las carreteras cuando antes y de las lluvias del Sur de Europa cuando ahora. Pero el cielo es así. Y se acepta. La dependencia de los planes de los políticos es diferente. El desazón de cada nueva noticia le desborda, le provoca, le horada el corazón de currela de riñón prieto. Y la rechaza. «Primero fue lo del desdoblamiento de la carretera de La Zubia, que pillaba por todo el medio de la huerta (...) Ahora, el parque del Milenio, que es una trampa para servir la Vega en bandeja. Mira –me espeta, vehemente, el parque del Milenio es quitar nuestros árboles frutales de toda la vida para poner de los otros, de los de pasear», resume, ‘séneca’ perdido. Y remata, concienciado, para que no quede duda alguna: «Si no me quitan mi huerta por un lado, me la van a querer quitar por el otro».

Si Antonio Hurtado Arquelladas hubiera tenido alguna vez tarjeta de visita diría: «Acequiero de la Vega Sur. Acequia El Jacín. Abrimos a las tres de la mañana y a las tres de la tarde».

–¿Es así?
–Sí, sí. Es así. Me he tirado 25 años abriendo las compuertas de la acequia El Jacín para servir el agua a las dulas a las tres de la mañana y a las tres de la tarde.
–¿Las dulas? ¿Eso qué es? ¿Y ese horario. A qué obedece?
-–Las dulas son... pues... cada huerta que por turno recibe el agua de la acequia. Y lo del horario... pues a mí me lo enseñaron así. Te levantas, y cuando suena la campana de la Torre de la Vela a las tres de la mañana subías y bajabas compuertas para servir las dulas.

La acequia El Jacín sale del río Monachil, recorre tierra de Monachil, Cájar, Huétor Vega, La Zubia, Granada y reparte vida sobre cinco mil marjales de unos quinientos regantes. Antonio ya se ha jubilado de acequiero y la renta mensual que le ha quedado es de 560 euros al mes. Sus tres hijos, de 34, 32 y 27 años trabajan en los veinte marjales que tienen en propiedad. «Me he tirado 27 años trabajando para pagar al banco, y ahora me complementan mi pensión y doy trabajo a mis hijos. Me ahorro la compra y vendo en las fruterías».

Es un paso más que mejora el modelo y, como bien anuncia Paco Cáceres, «ya estamos viendo la manera de englobar a estos pequeños agricultores para que vendan a fruterías, monten cooperativas...», dice con su irreductible afán, que ilustra con un buen ejemplo: «En la alcachofa, el corte es el sello personal de cada agricultor (se refiere al corte con la hoz sobre el tallo). Un agricultor de Huétor Vega, a quien le pagaron por sus alcachofas a 0,10 ó 0,20 céntimos se las encontró en el Carrefour, donde las reconoció porque llevaban ‘su’ corte, a dos euros y pico el kilo. Es un problema clásico. La agricultura da de comer a los agricultores y beneficios a los distribuidores».


Paqui Molina y toda la cuadrilla recoge nueces mientras tres hombres varean los nogales sin piedad. Cuando el almuerzo, pega la hebra para explicar que esta crisis ha producido la vuelta al campo «justo cuando quieren cargarse la Vega con ‘el distribuidor’ y el parque del Milenio», recita los dos nombres como un mantra. «Mi yerno se ha ido al paro. No hay trabajo en la construcción y entonces vuelven a la Vega, que nos da de comer». «La tierra es nuestro seguro en esta vida, siempre está ahí. Del campo ha vivido siempre todo el mundo. Por eso queremos dejársela a nuestros hijos y no queremos ni carreteras, ni parques del Milenio ni nada. Sus expropiaciones nos roban. La Vega es para quien la trabaja».


Aparece Trinidad Sánchez, la presidenta de la Asociación Vega Sur. «Yo no sé leer pero sé mirar», me dice dentro de los ojos para que le entienda a la primera: «Mira la carretera. A la derecha, la enfermedad de la Vega. A la izquierda, la salud», señala moviendo el brazo a la derecha para indicar los talleres de chapa y pintura y de distribución y a la izquierda los hermosos frutales, la tierra verde y el cielo azul. «Aquí, en la Vega, apenas se gana dinero. Pero se come y se puede vivir bien. Nosotros no desfallecemos y nunca venderemos la tierra. Mientras, en la ciudad, todos venden pisos».

Granada:Las distancias rotas
Historias de curvas y asfalto
Un reportaje multimedia

14 de junio de 2009


Granada: Las distancias rotas es un reportaje multimedia en el que he tratado de experimentar con un buen montón de herramientas. Durante dos días recorrí las cuatro esquinas de la provincia de Granada. Hablé con los granadinos y tomé notas de las charlas, de las entrevistas, de los recuerdos, de la memoria, de los paisajes, de los silencios. Saqué fotos de paisajes y personas. Me he currado seis vídeos. Lo hice con mi Lumix y los vídeos los edité con el IMovie. Tardé tres días en editarlos, subirlos, publicarlos, geoleocalizarlos y luego la galería y, sobre todo, escribir el reportaje para el periódico. A continuación lo explico y si me decís vuestra opinión (aunque sea buena, os lo agradeceré).

1.-Información hiperlocal
Uno de los objetivos es potenciar al máximo el impacto de la información hiperlocal. Son historias de pueblos granadinos pero que sin embargo unen a todos ellos. Además, se publica en las pestañas de ideal.es de cada comarca granadina. Para ello se encabeza el reportaje en cada comarca con la pieza pertinente.

2.-Desarrollo de narrativas multimedia
Contar la historia para diversos canales y soportes. Va en el periódico, en la web, en la webtv. Va por la Web 2.0 y se bloguea, se explica y se taguea. Lo importante es tener claro cómo irá en el periódico y cómo en la web, para que todos los contenidos tengan sentido e identidad propia sin machacarse. No es nada fácil. Para ello, hay que elaborar unos guiones para cada pieza y para cada medio. Pero mejor hacerlo después de las entrevistas y de las visitas, que si no perdemos puntada. Se necesita también mucha producción y organización previa. En este caso he ciontado con los corresponsales del periódico Ideal. Previamente les conté la idea y ellos buscaron a los personajes, para poder centrar el esfuerzo. Desde aquí mi más profundo agradecimiento y reconocimiento a todos ellos.

3.-Distribución 2.0 tras la publicación. Información distribuida
Una vez publicado, teniendo en cuenta que ayer desde la web se alimentó con la publicación de una pequeña previa, hay que buscar la distribución de este reportaje vía Web 2.0. Twitter está funcionando, Plurk muy poquito. Tambiésn puse los vídeos en YouTube y está todo en Facebook. También se bloguea desde Cableados y desde aquí mismo. Más adelante contaré el resultado de esta acción, que de momento me parece simpática y poco abusiva. De momento, este mismo post irá a Bitacoras.com y a mi Facebook y a toda mi red social.

4.-Betatesting
Envié el trabajo antes de publicarlo a gente muy preparada. Me dieron ánimos, me corrigieron el rumbo y me molieron a críticas. Fu especialmente necesario y ha mejorado el resultado de forma considerable. Gracias a todos. Os lo recomiendo.

5.-Formato/Diseño
La presentación web del trabajo creo que se queda coja. Debemos buscar la manera de sortear los pecados de San Formato y lograr plantillas más o menos usables y sencillas que nos hagan a los periodistas que no nos perdamos en códigos y programación. Creo que en estos momentos la búsqueda de nuevos formatos/diseños/presentaciones de las informaciones en la web es el gran reto de los periódicos. Quienes lo están haciendo muy bien son demasiado grandes para que podamos seguir su camino. Hay que profundizar por aquí de forma seria y creativa.

6.-Convergencia Multimedia Web, webtv, periódico
El resultado del trabajo es que llena de contenidos tres canales de la empresa. Lo que mola. Y además el esfuerzo ha ido dirigido a que, aunque se complementan, los contenidos son independientes y prescindibles unos de otros.

7.-En el periódico, historias para leer con las caras que las cuentan
Periódicos del domingo para lectores. El reportaje está presentado en una doble página sin publicidad. Es un reportaje largo, reposado, un obligado ejercicio de estilo en el que os aseguro que se sufre para tratar de escribir como los grandes periodistas. No sé si se consigue pero si sé que s eintenta.

8.-Videogeolocalización
La tenéis al final del post. Creo que tiene mucho recorrido este formato. Pero Google solo me deja embeber vídeos publicados en Youtube, lo que de cara al tráfico no es, lógicamente, interesante.

9.-Galería de fotos
Son casi setenta. Están todos los protagonistas de todas estas historias y llevan su pie de foto correspondiente. De momento se acerca a las 10.000 visitas, lo que me satisface profundamente.

10.-Datos
Además del dato anterior, los vídeos en Youtube llevan cien visitas cada uno de ellos, lo que presumo que al final del día puede llegar al millar. Como está en Youtube lopodéis comprobar vosotros mismos en mi canal. Además, la noticia principal es en estos momentos la segunda más leída del día en Ideal.es y la historia dedicada a Motril es la quinta más leída. Respecto a la participación, lleva unos 25 comentarios pero desde luego no es que aporten nada positivo a la conversación. Sí es interesante el relato que me ha enviado una mujer y que he publicado en Cableados, mi blog en Ideal.es




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