Los reportajes del viejo gladiador del papel

18 de mayo de 2015


'La catedral olvidada' es un reportaje mayúsculo desde la esquina superior izquierda hasta la esquina inferior derecha. Lo tiene todo para poder decir a los estudiantes y, sobre todo, a los reporteros que perdieron el alma y el corazón en el camino, "así se escribe un reportaje". 

La elección del tema, la valoración y el enfoque, la documentación y el material, la puesta en página y la titulación, la ficha compañera logran que, al final, misteriosamente sepa a poco, se tenga una idea conveniente del tema propuesto, nos haya trasladado al pasado esplendoroso y nos dé las claves de futuro. Además, nos pone en alerta para que como lectores y ciudadanos estemos atentos.

'La catedral olvidada' es una maravilla arquitectónica del siglo XIX que se va desvaneciendo en Madrid. Es un frontón que se llama 'Beti Jai', siempre alegre en erderaz, en castellano. 

Cuando uno es vasco se siente orgulloso de muchas cosas. Una de ellas, una de las principales, es de nuestros deportes. El remo y la pelota son mis preferidos. Las traineras y la Bandera de la Concha son parte definitiva de mi vida. 

La pelota no es el fútbol. Es el frontón. Donosti ha mantenido frontones en todos los barrios donde nos hemos pasado las mañanas y las tardes jugando y aprendiendo a vivir. 

Los del fondo de Amara, donde ahora se levanta el estadio de la Real, Anoeta. Los del Seminario, los más altos que yo nunca haya visto junto con los de los Jesuitas de la avenida de Navarra. Los de mi colegio, Marianistas, el de arriba y el de abajo, donde le veía jugar a Lopetegui, portero de la Real, del Madrid y del Logroñés y ahora entrenador. El pequeño frontón de la parte de atrás de la plaza Easo o el de San Roque, donde los grises primero, los maderos después y hasta hace poco los azules policías nacionales bajaban del cuartel de Aldapeta para jugarse sus partidos de pala. Y mi favorito, el frontón de Ategorrieta, cuando con Josetxo, Jalaka y mi hermano Kike nos caneábamos de lo lindo.

Los frontones son parte de nuestra alma y el reportaje de Mikel Iturralde sabe recogerlo de forma excepcional, sin alharacas, sin gritos, sin estridencias pero con datos, con una narración intensa pero sencilla, clara y directa.

¿Una crítica?
Sé que La catedral es un término muy conocido por afectivo en Bilbao, donde se edita El Correo, el periódico que ha publicado esta linda pero triste historia. Por eso 'La catedral olvidada' me parece un titular de esos redondos, pluscuamperfectos. Llegan al corazón del lector.


Pero yo lo hubiera titulado 'Never Jai', 'Nunca Jai'. 

Con MIkel Iturralde, al que puedes seguir en Twitter @mikelitu y en su magnífico blog ferroviario Treneando, tuve la suerte de compartir muchas jornadas de trabajo. Nos poníamos motes y nos divertíamos tras sesiones de trabajo maratonianas por toda la vieja piel de toro, donde Vocento tiene periódicos por todas partes. 

A él le llamábamos "El viejo gladiador del papel", pero años después veo y leo que su sangre, alma y visión periódística se muestra sana, fresca e intacta. 

Y entonces sonrío.



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