Richard Stallman, un hombre peculiar

18 de diciembre de 2007

Stallman es un ejemplo con patas de una máxima que me ha ayudado a no padecer envidia: "Lo que sobra por un lado falta por el otro".

Conocí al mesié el domingo por la noche, en una cena en un restaurante del Albaicín.

(Mi prima Sonia también tuvo el placer y lo cuenta en su blog, al que añade una magnífica foto de Richard Stallman ante un Mac).


El menú, sobresaliente (lo tengo fotografiado para bloguearlo convenientemente): Ensalada templada de pollo escabechado (sublime), solomillo de buey con hongos y foi fresco (prácticamente crudo, ya me conocéis) y un postre currado que se titulaba (este tipo de platos ya no se llaman, se titulan) "Seis maneras distintas de comer chocolate".


Stalmman, cuando llegué, se estaba papeando el postre de marras.


Me lo presentaron y me preguntó en su perfectamente rudimentario español ¿De qué país es tu periódico?


Siguió la cena. Stallman, no es que trabaje doce, trece, catorce o quince horas al día. Para comprenderle hay que darse cuenta de que Stallman está trabajando todo el rato. Durante todo el día. Él trabaja mientras está despierto. Por eso repite sin cesar "No tengo tiempo. Estoy trabajando". Y siempre está tecleando su ordenador.


Cuenta que responde unos cien correos por hora. Los compila y se conecta a un servidor alojado en el MIT (Masatxusets Institut Tecnologiconosequé) y dice que los transmite en unos segundos. Sí, su velocidad es pasmosa.Todo lo ha construido y diseñado él. No se fía de Internet. Una persona de su confianza es quien maneja este servidor.


Seguimos la conversación esperando al taxi. En frente, la Alhambra iluminada. Stallman está dándose cabezazos contra una pared. Repito. Stallman está dándose cabezazos contra una pared. Como es un merluzo, de ahí la cita Ying Yang del comienzo, se ha quedado de sopetón sin batería (Gran Lección de la jornada de ayer, lo fundamental es la Energía, el Conocimiento es secundario) y ha perdido todo lo que se había currado.


Tras la serie de cabezazos, el taxi que no llega, Stalmman empieza a decir Damm (algo así como mierda). Es la primera palabra que le escucho en inglés y lo lamento, porque no deja de repetirla durante diez minutos.


El taxi sigue sin llegar, cosas del Albaicín, normal por otra parte.


Stallman se calma una pizca. Retomamos la conversación en plan "Cuánto has perdido" y tal.


Aprovecho para preguntarle sobre las conexiones y el sistema de trabajo de Stallman, con idea de que se siga tranquilizándolo.


Me cuenta que no tiene un blog porque no tiene tiempo. Que no tiene hijos porque no tiene tiempo. Me aguanto las ganas de preguntarle si todavía es virgen, pero no tengo tiempo.


Toca otros cinco minutos de Damms consecutivos, alternándolos esta vez con una serie de cabezazos contra el murete, de hecho, Patrimonio de la Humanidad.


Volvemos al momento pelota. El taxi está a punto de llegar. Le vuelvo a preguntar en plan tío majete y le digo que tiene suerte de tener un servidor para el solito con esa velocidad porque así trabaja mejor con la intención de preguntarle su opinión por el futuro de las transmisiones (ya sabéis, el típico tema de conversación).


"Me estás atacando", me grita.


Enmudezco.


"Me estás atacando", "Me estás atacando", "Me estás atacando", "Me estás atacando", "Me estás atacando", "Me estás atacando",


Llega el taxi.


Nos montamos (el responsable de la Jornada, una chica de la Junta de Andalucía, "Me estás atacando" y yo).


Bajamos del Albaicín, me paran donde estaba mi coche y me voy a mi casita, tan campante.


Estoy solo.


Me se escapan tremebundas carcajadas y creo que hasta me se saltan las lágrimas.


Doy gracias a Dios por ser e-xac-ta-men-te como soy.

PD. Eh eh: quisiera aclarar que aunque el anecdotario de las excentricidades de Stallman en Granada da para una película con 6 precuelas y 2 secuelas, el tío es alguien con mucho talento, creatividad y valor al que me ha encantado conocer y escuchar. Tuvo una idea, creó un movimiento, se atrvió con la Industria y cuando viene aquí (lo primero: viene) habla en español.


7 comentarios:

Antonio Ortiz dijo...

Jejeje, desde luego una experiencia...

Antonio Ortiz. http://www.error500.net/

Acido 69 dijo...

me imagino que Stallman estaba pensando algo así; cuando le preguntan sobre el blog:
"joder y tengo que contestar las preguntas absurdas, ahora que estoy pensando como terminar esto..."

Javier F. Barrera dijo...

Estimado acido 69. No has dado una.

versvs dijo...

Una crónica divertida xD

Stallman es un tipo raro sin duda. Pero es que así son los genios, tipos raros :P


Versvs
www.versvs.net

Javier F. Barrera dijo...

Estimado versvs. Pues sí. Totalmente de acuerdo. Richard Stallman es un buen tipo. Es un genio también. Y también una persona. Especial, pero una persona. Con sus fallos y errores. A mí, tras 48 horas con él, me recuerda a un niño. Y tengo, sobre todo, una anécdota, pero no puedo contarla. Es muy buena, y es el encuentro entre el señor Stallman y una madre que está jugando con su pequeño. Y gracias por haberte divertido. Es una gran recompensa para mí.

Pe Leona dijo...

Muy bueno.

PD: Me suena tu PD ;-)

Javier Lorente dijo...

Yo estuve viéndole hace 3 o 4 años en una conferencia en Zaragoza y recuerdo que me reí muchísimo en las 2 horas que duró su charla.

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