The Last Waltz & State of Play
El fin del papel

23 de julio de 2010

Anoche, calor de verano en Andalucía, no podía conciliar el sueño.

Pasaban por el Plus '
State of Play' (La sombra del poder), donde más allá de los efectos narrativos y ganchos anglosajones manidos, bastardos y que me hartan un poco ya que todo tiende a resolverse siempre al final con un golpe de efecto innecesario, aparece una pareja de periodistas donde él es el huelebraguetas de toda la vida del periódico y ella, atención, es la bloguera, más novata pero con suficientes arrestos.

Cuando logran confirmar todos los extremos de la noticia, se cierra el plano y, de perfil, se escucha un diálogo que reproduzco de memoria:
-¿No lo publicas primero en el blog?, dice él
-No. Hay ciertas noticias que la gente quiere leer primero en el papel.

La peli es del año pasado, 2009, así que este diálogo da para mucho.

Y al final me puse melancólico. Gladiator y la bloguera (son los protas) abandonan la Redacción medio a oscuras,
tras publicar la exclusiva, como dos antihéroes, lo que tienen que ser los periodistas.

Y pensé que con la que está cayendo si algún día tengo que dejar mi Redacción prefiero hacerlo con una noticia recién publicada debajo del brazo que con el cheque del finiquito bajo el sobaco.


Me llevaré la mano al bolsillo de la camisa y me encontraré el corazón en vez de la cartera. Estaré cansado pero satisfecho en vez de triste pero pagado.

En estos tiempos aciagos y turbios asocio ideas que me llevan a ese proyecto, quizá en los Pirineos, que los chicos mejor preparados y listos de toda una generación andan craneando para escribir a cuatro o seis manos sobre 'La muerte del papel'.

¿La era del colapso?
Yo ya pienso en la fiesta que liaremos.


Se basará en The Last Waltz, ese concierto que organizó The Band y que grabó Scorsese a finales de los setenta. El disco fue triple y me costó 1.300 pelas. Todavía lo tengo. Ahora, lo he buscado y lo he encontrado. Lo estoy escuchando en este preciso instante.

Bailemos todos juntos El Último Vals por los buenos tiempos en los que ha merecido la pena.

1 comentarios:

Francisco M. Ortega Palomares dijo...

También la vi en el Plus hace unos días y me llamó la atención el cliché de periodista que utilizan. Siempre es el mismo en las pelis. Resulta que para ser un buen periodista o bien eres un tipo solitario, sin familia, curtido en mil batallas, y que lo único que tiene en la vida es su trabajo pero que, a pesar de ello, no le vale nada más que para vivir en un apartamento cutre. O bien eres el típico novato inteligente y trabajador que lo das todo por tu empresa y que no tienes ni amigos ni vida privada. Una birria de perfil que deja mal parado el lado humano de los periodistas trabajadores que nada tienen que ver con esos perfiles de héroes y antihéroes.

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