Municipales en Granada 2011: Reportajes

11 de mayo de 2011

Me encargó Quico que me fuera a las sedes de PSOE y del PP para montar un reportaje con los ‘fontanerillos’ que logran que la maquinaria electoral de cada partido cobre fuerza y funcione durante cada campaña electoral. Los equipos de comunicación de ambos partidos me seleccionaron a su amor cuatro personas, dos de cada partido.

Son Encarni, Marian, Ernesto y Mariano. Tras hablar con ellos y más o menos pasar una jornada completa me di ceunta que compartían tantas cosas que eran más las similitudes que las diferencias: el compromiso, el esfuerzo, a vocación de servicio, el desprendimiento y, por qué no contarlo, el paro. Tres de los cuatro están en paro. La visualización de la tragedia nacional la tenía al alcance de la mano.
Así que conté la historia de cada uno y las mezclé, sin decir a qué partido pertenece cada uno.


Luego, tanto en el vídeo como en los pies de foto del diario impreso salían con su nombre, claramente. Pero me pareció un buen recurso estilístico escribir sobre su trabajo y sus motivaciones fuera del marco de sus siglas, para que quedara la esencia.


El reportaje lo titulé Los Otros, los que no se ven, los que están silentes, los que viven como Alicia en el País de las Maravillas, al otro lado del espejo. Este es el resultado: ‘
Ellos son los otros’; y debo decir que hay dos muy buenas fotos de Alfredo Aguilar y de Fermín Rodríguez, así como un vídeo bastante currado, también aquí.



Ellos son Los Otros
Lejos de los focos, las cámaras o los mítines, se afanan cada día en que la maquinaria de PP y PSOE se encuentre a punto para que la campaña funcione como un reloj
J. F. B.
Marian, Encarni, Ernesto y Mariano son militantes de sus respectivos partidos políticos, trabajan para ellos, multiplican su compromiso cada campaña electoral y no aspiran a ninguna recompensa. Tampoco figuran en lista electoral alguna, salvo en un caso, «pero en un puesto tan al final que es de los considerados de relleno». Son una especie de legionarios del voto que se entregan a su partido con todo lo que tienen. Están para todo lo que manden.

Una se autodefine «la tonta de la militancia» como explicando que siempre dice «a cualquier 'marrón' que sí». Otro lleva ya un par de días recorriendo los pueblos de Granada para montar los escenarios de los mítines. Son así sus trabajos. Un tercero puede pasarse tranquilamente todas las mañanas 'ensobrando' papeletas y propaganda y una tercera es capaz de preparar kilos y kilos de pegamento para «salir a llenar las paredes de propaganda del partido».

Estas cuatro personas se parecen al cien por cien en sus inquietudes políticas, en su vocación de servicio, en la ausencia de ganas de medrar en la jerarquía, en la satisfacción que les produce su voluntariado político y en que tres de los cuatro se encuentran en el paro. El terrible paro.

Son cuatro historias en paralelo de cuatro granadinos que logran que sus partidos funcionen en campaña electoral. Lejos de los focos y del protagonismo, son los otros. Donde lo único que les diferencia es la opción política elegida, bien PP bien PSOE. Veamos.

Marian es licenciada en Ciencias Políticas y de la Administración en la Universidad de Granada. Lleva seis años trabajando en la banca y «me he pedido una semana de vacaciones para trabajar en la campaña, más mi 'hobby' de todos los días de 6 a diez de la tarde», que también se lo echa al partido. Toda una 'peoná'. De 31 años de edad «y soltera-por-ahora», se apresura a silabear, vive en su piso junto a su hipoteca. Eso sí, no tiene ni coche ni moto y jalea que «mi '33' es fantástico», en referencia a su línea favorita de la Rober.

El terrible paro
Mariano tiene 30 años. También es licenciado pero esta vez en Historia. Tiene un diploma Estudios Avanzados en Historia Contemporánea de España y de América, y un máster en Gestión Cultural otorgado por el prestigioso Instituto Universitario Ortega y Gasset. «Vivo en pareja, tengo un piso en propiedad y soy gestor cultural, pero desde 2009, con los recortes en el CSIC (Consejo Superior de Investigaciones Científicas), me he quedado en el paro».

No es el único. Encarni Narváez García lleva años y años de militante. Sus abuelos eran del partido, lo eran sus padres y lo son su marido y sus dos hijos. Ahora es ama de casa, «pero siempre he trabajado en hostelería: cocina, barra, cafetería...». Reconoce que toda la familia (ella, el marido y los dos hijos) «estamos en el paro, pero ya vendrán tiempos mejores». Viven de la ayuda de 426 euros que recibe su pareja «y de unos ahorrillos de las vacas gordas». Y sonríe como sonríen las que nacieron bañadas por el sol del Albaicín.

Ahora es el turno de Ernesto, 29 años y licenciado en Ciencias Políticas. Prepara oposiciones al Cuerpo Diplomático, «pero como este año no hay convocatoria pues llevo ya un par de meses apuntado en el paro». Para sobrevivir tiene «gasto cero y vivo en casa de mis padres». Su historia de militancia comienza en las juventudes del partido y tras un periodo decide afiliarse. La política le entra por la vena familiar «y por convicción personal. Mis padres siempre fueron militantes del partido y, según creces, te interesas en la política, en la historia y en la situación actual y te afilias por convicción con las ideas del partido, que ya es identificación. Y trabajas por ellas. Por la solidaridad, por los valores... para que lleguen a toda la sociedad».

Ernesto se une a sus siglas por «identificación» y trabaja para extender el credo político en el que cree. Como Marian, convencida de que «la única manera de cambiar el mundo es trabajando desde dentro». Y apostilla: «Los jóvenes debemos comprometernos más en política. Desde la barrera no se cambia nada». Y respecto a su elección política, la explica con transparencia: «Porque es el más cercano a mi forma de entender las cosas y de entender el país».

Mariano es quizá el más vehemente de estos cuatro militantes. Se afilió tras un atentado terrorista de ETA y habla de sus ideas políticas como de algo que ha estado presente «de siempre» en su vida, «en mi convicción». Y entonces actúa en consecuencia.

Queda acaso cantar la mano de estas dobles parejas y desvelar la jugada para conocer sus siglas. Pero igual, como no son votables, tampoco es importante. Son los otros. Los que hacen rular la maquinaria de su partido. Y son así.

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