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El ministro José Blanco, responde

3 de febrero de 2011





Ayer publicamos que si un ministro convoca a los medios pero no admite preguntas lo mejor que se puede hacer es ponérselas en la portada del periódico y del papel, a ver si así cuela.

El blog Paper Papers recoge las portadas del Ideal en dos posts: el de ayer y el de hoy.

La gracia es que al final mis compañeros se han buscado la vida para encontrar las respuestas que necesita Granada y sus gentes respecto a una infraestructura, la autovía del Mediterráneo, siempre retrasada y que cuando esté finalizada será un respiro y un paso adelante en el desarrollo de la comunidad.

Ahora, que el ministro, muy majo. Entre pregunta y pregunta, una dedicatoria: "Los periódicos de Granada que eran cómplices del PP cuando no hacía nada, ahora son exigentes conmigo".

Ahora que escribo desde Gijón, dessde la Redacción de El Comercio, y que Francisco Álvarez Cascos es la noticia número uno, recuerdo perfectamente cómo cuando era ministro de Fomento le respondía personalmente al bueno de Rafa López a grito pelado. Y luego pidió vía el entonces alcalde del PP, Díaz Berbel, la cabeza ante los jefazos de todos y cada uno de los redactores y jefes de Local del Ideal durante aquellos años por nuestro trabajo periodístico.

Debo decir con lealtad y orgullo que sus maniobras no afectaron a nuestros jefes ni de lejos y todos seguimos en nuestros puestos.

Debo decir que la declaración al respecto del ministro José Blanco es una rabieta. Y es mentira.

La portada de tu periódico y de tu web contra las ruedas de prensa sin preguntas

2 de febrero de 2011

Como el señor ministro Pepe Blanco no acepta preguntas en sus comparecencias públicas ante los medios de comunicación, pues se las ponemos en la portada de nuestro periódico y de nuestra web. A ver si así...

Ver (en meneame) ‘Contras las ruedas de prensa sin preguntas’.

Al final, ha aceptado tres preguntas, como bien cuenta Quico Chirino en la web de Ideal y con gracia de Osuna coñera en su blog: ‘Ministro, aceptamos barco como tren de Alta Velocidad’.

Like a Rolling Stone
Gijón. Verano de 1995

1 de febrero de 2011


Mírame. Mírame a los ojos. Así soy yo. Exactamente yo. Rodeado del mejor tipo del mundo. Junto a él. En la plenitud que no cesa. Al lugar al que he vuelto tras un viaje interior, completo, oscuro y mutante para recuperar lo mejor de mí. Con las ideas claras y el valor necesario. Solo hay futuro para un tipo hecho de tiempo, de sueños y de ganas por recorrer el camino y vivirlo con sus colegas, con sus amigos, con los suyos.

Gigón. Verano de 1995. Vodoo Lounge presume de ser la gran última gira de los Stones. Musicalmente arrolladores, logran colocar su cedé antes de los tiempos de los piratas en el top de todas las listas de éxitos.

Una versión de Like a Rolling Stone de Dylan protagonizada en un clip por la rubia de la cazadora de cuero rojo nos subió hasta los cielos.

Otra vez, era una canción con la que nos callábamos en los bares, tan solo para escucharla, tan solo por respeto, tan solo para soñar. Es esa sensación de que el tiempo está de tu lado. Y de que todo lo que está por venir va a ser bueno, tremendamente vibrante, con muchas erres, con muchas uves, con muchas emes, con muchas letras, notas, sonidos, mordiscos y suspiros. Con muchos muchos y muchos muchos pero que muchos muchos más.

Era exactamente ese fin de semana del verano de 1995 en Gijón lo que importaba. Enrique le daba duro al MIR y lo aprobó. No habrá otro médico nunca como él. No habrá otros médicos nunca como ellos. Yo seguí con lo mío y hoy he vuelto a Gijón. Del hotel al diario El Comercio solo me separaban treinta minutos de caminata. Fui por el Muro, que es como llaman aquí al Paseo Marítimo de la playa de San Lorenzo.

La escultura de Chillida, en el montículo verde sobre el mar, te hace sentir en tu casa-Cantábrico de olas y sal.

De pronto un rayo me paraliza y me quedo quieto. El sudor frío me permite hiperventilar. Estoy viendo, a mis 45 años, la foto que fue sacada hace ya tantos años, en ese mismo y exacto lugar.

Una sonrisa infinita se dibuja en mis labios. Me cierro con fuerza el puño y me golpeo el corazón y la mano sale rebotada con los dedos abiertos en forma de uve. Uve de victoria. Uve de vida.

¿A qué mola?

Soy un tipo afortunado.




La Letra de Like a Rolling Stone y algo de mítica; y más si le das al inglés.

Power for the people

26 de enero de 2011

I Congreso Internacional de Telecentros: Internet y pan, bits y bosque, cables y orillas



Lo peor. Políticos por todas partes.
Lo mejor. Gente comprometida.
Hay casos en los que los unos y los otros se combinan y nace algo nuevo.
Esto es lo que ha sucedido en el I Congreso Internacional de Telecentros celebrado al principio de esta semana en Sevilla.
(Sigue leyendo en Cableados, mi blog en el periódico Ideal).

Alfredo Aguilar y Granada: Un trabajo fotográfico

25 de enero de 2011




A Alfredo Aguilar, compañero en Ideal, lo conozco desde hace más de veinte años. Me acabo de encontrar estas fotos suyas, parte de un trabajo fotográfico de esta semana, y no me he podido resistir a publicar estas tres imágenes simplemente para que las disfruteis.

Periodismo Ciudadano: El valor de las fuentes, la fuerza de la Web 2.0

24 de enero de 2011




Todavía estoy sobrecogido.
Las imágenes en las que un grupo de jóvenes apalean (no apalizan, como había escrito y me han corregido) a otro en las calles de Granada me ha dejado tocado por dentro. El salvajismo es indescriptible.

Gracias a un ciudadano, tenemos
el testimonio de una noticia que debe genera debate en el seno de nuestra sociedad. Y gracias a este ciudadano, tenemos un testimonio de primera mano... grabado en vídeo.

Ya decimos en este blog que la noticia está en la calle y también está en la web. Y en la web nos hemos enterado. Ha sido
José Enrique Cabrero, quien la ha detectado en la portada de Meneame, ha visto el vídeo en Youtube y ha puesto en marcha la máquina informativa, como nos gusta decirnos en 'modo coña on'.

Este trabajo nos ha llevado a publicar el vídeo y elaborar una noticia que a las 21 horas de esta tarde ya supera el centenar de comentarios.

Está claro que
el llamado Periodismo Ciduadano puede convertirse gracias al filtro de una redacción en fuentes informativas de primerísima mano, de calidad, y encima multimedia.

Pero siempre tendremos que tener a un
José Enrique Cabrero detectando la web, a una María Victoria Cobo rastreando por los rincones para publicar un reportaje para la edición impresa de mañana (la tengo a la izquierda y su teléfono echa humo) que desvele todas las claves posibles y necesarias que permitan contextualizar este suceso.

En este caso concreto, sorprende el compromiso del autor, que quiere que la Justicia, y aporta el vídeo como prueba, persiga a los autores de la paliza.

Creo que estamos ante un ejemplo de los que hacen 'clik'. De los que a las buenas ponen sobre la mesa todo el poder de las Nuevas tecnologías y de la Web 2.0 en su mejor versión: la que puede servir para que este tipo de actos no se repitan. Para que se castigue a los culpables. Para que se esclarezcan lso hechos. Para que se desvanezca la impunidad.

Y todo esto ha comenzado con un vídeo en YouTube, con una portada en Meneame, que hemos seguido convenientemente en Ideal.es

La Voz de Cádiz: Cinco ejemplos prácticos de coberturas multimedia

23 de enero de 2011

Vamos con un resumen de nuestro paso por La Voz de Cádiz. Mejor, con una selección de los trabajos realizados durante esta semana. Lo mejor es la variedad de temas, géneros, estilos, enfoques y recursos utilizados así como la variedad de los resultados obtenidos.

.-Destaco en primer lugar la excelente cobertura multimedia realizada sobre el crimen de Chiclana, que se ha prolongado al final durante toda la semana. Pongo solo uno de los recursos utilizados. El día del apuñalamiento mortal, logramos publicar un vídeo en el que el hermano del guardia civil que detuvo al presunto asesino narraba lo acontencido. Lo contextualizamos con una entradilla de la compañera Silvia grabada en la Redacción. Quedó de cuidado. Les estábamos diciendo a nuestra audiencia aquello de "No se vayan todavía. Aún hay más".


Dani es redactor en la sección de Deportes. En San Fernando se concentra la selección nacional de hockey parar preparar el campeonato europeo, que tendrá lugar en Alemania. El deporte da mucho de sí y se pueden crear imágenes o fantasear con ciertas metáforas. Así que metimos al bueno de Dani dentro de la portería de hockey y nos marcamos un vídeo que acompañaba a su crónica para la edición impresa. Era, al igual que en el caso de Silvia, su primer vídeo. Y esto también tiene un valor, que los redactores rompan el hielo y empiecen a desenvolverse en el proceloso mar del lenguaje periodístico audiovisual.


Este reportaje me encantó personalmente. Tanto que le dediqué el mismo día un post en el que se explica su realización. También era la primera vez que Ana se decidía a grabar un vídeo, y el resultado fue impresionante. Es como si Ana hubiera nacido para esto de ponerse delante de una cámara. Como además escribe cosa fina, exitazo.

En la tierra que ha inventado el carnaval más coñón que se conoce no nos íbamos a andar con muchas profundidades en el reportaje sobre el perro Canelo. Así que nos fuimos a hacer un vídeo entretenido y con toda la gracia gaditana, que les aseguro que la tienen a raudales. Hacer el canelo en Cádiz, más que hacer el primo, es ser fiel como lo fue este perro para con su dueño.


Y, por supuesto, el mar. No podía faltar algún tema relacionado con el mar, que rodea Cádiz y la impregna con sigos de historias, azañas, asedios, anécdotas, carácter y no sé cuántas cosas más. Este estilo de reportaje es mucho más serio, y tratamos de que fuera divulgativo. Que el protagonistas nos explicara la ruta de Malespina. Y luego indahar un poco en el papel de la Universidad de Cádiz, en la tarea propiamente científica, más allá de la historia y de la aventura, y en los descubrimientos que están realizando. Este es el resultado: ‘El océano desvela sus tesoros’.

Muchas gracias a todos los integrantes de La Voz de Cádiz por el trabajo fuera de serie que están realizando, peleando en los kioskos por la edición impresa y liderando con absoluta nitidez la audiencia digital en Cádiz.


Ser periodista o del primer mandamiento:
‘Los colegas son los colegas’

22 de enero de 2011

"He visto cosas que vosotros no creeríais: atacar naves en llamas más allá de Orión...He visto rayos C brillar en la oscuridad cerca de la Puerta de Tannhäuser...Todos esos momentos se perderán... en el tiempo, como lágrimas...en la lluvia... Es hora, de morir".
(Blade Runner).

Me llamo Javier Fernández-Barrera Larzabal. Desde que yo me acuerde, siempre quise ser periodista.

Comencé pronto.
En Marianistas. Mi pasión me llevó a participar en ‘El Chivato’ en sexto curso de la entonces llamada EGB. Era un dazibao, un periódico mural en el aula con actualización mensual que dirigía nuestro tutor, ‘El Bombi’. De ahí recuerdo algún que otro artículo largo, como aquél mecanografiado en la Olivetti de mi padre sobre Wilfredo el Belloso. Manda güevos pero es cierto. Pronto me las arreglé para ser jefe de la sección de la parte de la derecha, la que estaba dedicada a historia, con más mando que sobre uno mismo, que ya es decir. Siempre he sido un triunfador. Juas!
En aquellos tiempos,
Franco moriría precisamente aquel curso de sexto de EGB, todavía éramos un país pobre, honrado y lleno de emigrantes. Solo que esta vez eran los nuestros los que emigraban. ‘El Chivato’ estaba hecho con papel de embalar de aquel marrón que tenía estrías del mismo color y que servía para todo, para envolver regalos o para empaquetar. Estaban presentes en las esquinas de cualquier comercio en bobinas que medían más o menos lo que nosotros medíamos en aquel entonces, algo así como un metro y medio.

Luego, como era cole de curas y niños pijos, también teníamos la versión premium, el papel azul marino. Con estos dos tonos y un poco de papel de plata del chocolate de los zuecos, el Suchard (no existía el papel albal), ‘El Bombi’ se montó un diseño para el periódico que me río yo de la
esenedé. Allí empezó uno a darse cuenta de que eso de escribir, publicar y que le leyeran molaba más que meter goles en el patio durante el recreo.

Lógicamente, había que leer. Mi primera novela se tituló ‘Las aventuras de Diógenes, el basset’, y había acontecido dos años antes, en cuarto curso de EGB, cuando el tutor era don Florián, y no don Floripondio, como rezaba la anécdota que era transmitida boca a boca entre el alumnado que una madre le llamó al profe de marras.

A partir de ahí arrasamos con todo lo que había que arrasar: Verne, Salgari, los Cinco, los Siete Secretos y de ahí a Los Tres Investigadores, todo bien mezclado con las suculentas dosis de comics que me proporcionaba mi dealer favorito:
Luis Gasca.

Luego colaboré en Radio Aldapeta de los Deportes, un informativo deportivo que durante cinco minutos informaba de los resultados de las competiciones deportivas a partir de las nueve de la mañana cada viernes en todas las aulas del colegio Marianistas de San Sebastián. El director era el padre Pujana, aká ‘El Yeti’, un genio. Fueron pocas las colaboraciones, pero cada vez que podía entrar en aquel estudio de radio completamente dotado tecnológicamente, con un sistema de altavoces que incluía todas las aulas, despachos, comedores, frontones y patios, sentía el poder de comunicar, del Periodismo. Luego, aprendería la responsabilidad, la ética y todo lo que brilla por su ausencia, quizá más que desgraciadamente.

En octavo curso de EGB, gracias a la iniciativa de Javier Coca, hermano marianista, grabamos un programa de radio que recuerdo con especial entusiasmo. Con música de los Beatles, piezas grabadas, entrevistas y demás. Lo que daría por recuperarlo ahora y volver a escucharlo.


De ahí pasé a Ciencias en BUP y COU con la idea de estudiar Medicina, como mi padre. Me apetecía curar a la gente, pero mi vocación era el Periodismo.

Uno se iba dando cuenta porque le interesaba mucho más leer Pío Baroja, 1984, Burroughs o Keruoak que los logaritmos neperianos, la trigonometría o las derivadas e integrales, aunque le molaban los nombres. ‘Cálculo infinitesimal’ es un buen titular para un reportaje sobre las encuestas que manejan los políticos en tiempos preelectorales, por ejemplo.

La cosa empezaba a estar realmente ardiendo cuando uno combinaba los partidos de la Real en Atocha con los programas de los viernes de La Clave, que dirigía José Luis Balbín.


Leía El Diario Vasco sin parar.

Terminé COU y pasaron dos años, de los 18 a los 20, en los que completé mi formación periodística. A ver qué tal me sale. Suspendí Selectividad creo que hasta tres veces y al final la aprobé gracias a recordar que
la cantidad de movimiento se conserva. Suspendí el carné de conducir una docena de veces y al final lo aprobé. Ingresé en la Universidad de Navarra y logré catorce suspensos en dos convocatorias. La Facultad de Periodismo de la Universidad de Navarra es fuera de serie, pero ella y yo vivíamos en ese momento en países diferentes. Fui a Madrid en un viaje iniciático y acabé en Miguel Yuste conociendo la Redacción de El País. Era 1984. Conocí la ‘movida’ y el mundo se abría ante mis ojos. Me leí cualquier papel, legajo, fancine, libro o tomo que pasó por mis manos. Y me escuché todos los elepés que se editaron. Fui a todos los conciertos de Donosti y al Festival de Jazz. Escribí un diario en dos voluminosos cuadernos. Ahora que me doy cuenta, mi primer blog. También, me enamoré. Y también me rompieron el corazón.

En 1985 la fiesta había terminado para mí. Me enfrentaba a la primera de mis últimas oportunidades. De las 300.000 pesetas que costaba la matrícula en primero de Periodismo en la Universidad de Navarra pasé a las 32.000 que costó primer curso de Periodismo en la UPV, campus de Leioa. Era octubre y estaba nublado. Tremendamente nublado.

Bilbao era Matrix, Mad Max. Los destrozos de las inundaciones en el corazón de la ciudad, las revueltas obreras de los astilleros Euskalduna que paralizaban la urbe, la escisión del PNV y el nacimiento de EA, los duros ochenta de droga dura y ETA matando a troche y moche... y tú que llegas a Lejona por la tarde a matricularte en segunda instancia. Lo haces y buscas la cafetería para tomarte un café. Hay una fiesta y dos millares de tipos y tipas como tú -¿dónde os habiaís metido?- se emborrachan con tercios de birra mientras una canción atronaba en los bafles. La recuerdo, era de Bowie
y se titula ‘Changes.’

Al día siguiente fui a las nueve de la mañana a mi primera clase. Fino estratega, me senté en la última fila, la profesora de lengua se desgañitaba enseñándonos
gramática generativa-transformacional mientras la tipa junto a la que me había sentado se liaba con pasmosa elegancia una trompeta tras quemar el medio talego. Todo el mundo fumaba en el aula y todo el mundo estaba leyendo los periódicos, abiertos completamente sobre cada pupitre. Emilia Zorriqueta, la profesora, con un micro y un altavoz seguía dale que te pego. El aroma del hachís se mezclaba con la humedad de una mañana de octubre en el País Vasco. Me ofreció una calada y el costo me rascó bien rascados los pulmones y eso que por aquella época yo fumaba Habanos. Eran las nueve y cuarto de la mañana de mi primer día en Periodismo en la UPV/EHU y ya estaba ciego. No volí a ver a aquella chica y Lengua me quedó para septiembre. Yo estaba en mi sitio, en la mejor Facultad de Periodismo del mundo, la que me enseñó el oficio gracias a tipos como César Coca, Mingolarra o Ramón Zallo.

Lo demás fue sencillo. Estaba exactamente en el sitio soñado. Aprobé los cinco cursos del tirón con unas notas de cuidado. Comencé a hacer prácticas en El Diario Vasco en cuarto curso y hasta hoy no he dejado de trabajar. Luego pasé todo quinto curso de carrera en El Correo, gracias a una beca. De ahí, a Granada, a Ideal. Un 14 de febrero de 1991 firmé mi primer contrato laboral.

En 1992 El Diario de Cádiz, en la calle Ceballos, organizó un seminario de diseño periodístico con la SND y mi director, Melchor Saiz Pardo, me envió a la ciudad gaditana. Venía de haber estado una semana en la Expo92 en Sevilla. Andaucía y la juventud me bullían en la sangre. Estaba feliz. Sevilla y Cádiz eran dos ciudades conectadas completamente con mi pasión por la historia, los viajes, América, y leía sus piedras y caminarlas me parecía un sueño. Además, ya era periodista y estaba allí porque era periodista. Un sueño cumplido. En Cádiz, en 1992, escuché por primera vez vía Salvador Giner, que venía de Estados Unidos, hablar de Internet. Fue como un guiño que el decano de la Facultad de Periodismo de la Universidad de Navarra, Carlos Soria también estaba por ahí, nos desvelaran en un cafelito lo que estaba por venir. Yo me quedé con la copla, y tres años después ya estaba empezando a conocer Internet. Creo que fue en 1996 cuando me conecté por primera vez y en 1997 compré mi primera cuenta de correo electrónico en Arrakis. Sí, he dicho comprar. Con el tiempo, gané un premio de Periodismo en Internet.

Ayer volví de Cádiz donde hemos realizado unas coberturas de las que estoy particularmente satisfecho. Allí me reencontré con Óscar Chamorro y tras una más que intensa semana ayer me paseó por Cádiz para recordar la ciudad en la que hace 19 años fui tan feliz. Y nos sacamos unas fotos. Y entonces recordé que ser periodista significa comprender de una manera sencilla que los colegas son los colegas. Y que el compañerismo y la amistad son intrínsecas al oficio. Y la pasión, el compromiso y el sacrificio. Por eso lo pasamos tan rematadamente mal, nos enfadamos, sufrimos y nos duele por dentro cuando las cosas salen como salen. Pero pasa lo contrario cuando algo, por sencillo que sea o parezca, sale bien.


Estas líneas están dedicadas a todos los que entienden que ‘los colegas son los colegas’, a los que nunca te traicionan y a los que siempre se alegran de tus éxitos. A todos aquellos a los que si un día tienes que remontar en una lancha el delta del Mekong, sabes que cuando te toque dormir, se quedará de guardia y podrás descansar tranquilo.

También quiero dedicarlo especialmente a
Enrique Meneses, por lo que todos sabemos.

Una que me quiere me dijo: Hay dos tipos de periodistas. A vosotros es el Periodismo el que os elige.

La historia de Izaskun Pérez Luis
El link de Izas: ‘Elegí ser periodista

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