Alfonso Rojo: De todo a nada

22 de noviembre de 2009


Sacó del bolsillo de su chaqueta una bolsa para vomitar de las que hay en los aviones y dijo: "Solo he tenido tiempo para escribir unas notas en el vuelo desde Madrid a Granada y el único papel que he encontrado es esta bolsa". La audiencia, de estudiantes, se rió un poquito. Pero pensé, ocurrió hace cuatro años, que no tenían ni la más remota idea de quién era Alfonso Rojo. Pero es que ni la más remota.

Alfonso Rojo era para mí una especie de deidad del Periodismo. Cuando en 1990, un 2 de agosto, las tropas de Sadam Hussein invadían el pequeño Emirato de Kuwait, también cambió mi vida. Estaba de prácticas en Ideal de Granada y hacía internacional, es decir, me daban unas páginas en blanco con su publi y yo iba editando y disponiendo las crónicas de los corresponsales del entonces Grupo Correo (se llamaba Comecosa y ahora Vocento) y los teletipos. Era un trabajo formidable, donde se reescribía, se hacían entradillas, cantidad de portadas, se titulaba y se diseñaba. Yo, estaba encantado y pensaba que llegaría el día en que yo sería uno de ellos, no sé.. un Leguineche, un Alfonso Rojo o, de la casa, Los Gurruchaga, Iturribarría incluso Manu Mediavilla, que dejó América y se fue a Bagdad.

Terminaron mis prácticas a finales de octubre y logré una beca para cursar el Máster de Periodismo de El Correo, dirigido por el recordado Alberto Díaz Mancisidor. Así que desandé el camino de Granada a Bilbao. Todo marchaba hasta que Desert Shield mutó en Desert Storm (la operación Escudo del Desierto pasó a llamarse Tormenta del Desierto) es decir, comenzaron los bombardeos aéreos sobre la zona del conflicto y se preparó el terreno para, a los tres días, comenzar la ofensiva terrestre.

Ahí, sobre la arena saudí estaban los mejores soldados del mundo. Los ‘zorros del desierto’ de la Séptima División Blindada británica. Sí, te suena, son los de las épicas batallas de la II Guerra Mundial entre los mariscales Rommel y Montgomery, en torno a Tobruk, en la actual Libia. Estaba también el ‘dispositivo Daguet’, como los franceses llamaron a su división expedicionaria, formada por los soldados de la Legión Extranjera, con base en Marsella pero acantonados en Djibouti. Los expertos decían que, probablemente, es la mejor unidad de combate hombre a hombre de todo el mundo y de toda la historia.

También estaban los marines de las Divisiones Aerotransportadas 82 y 101. Su lema, ‘We own the night’ (La noche nos pertenece). Me entraban escalofríos cuando aprendí que la 82 y la 101 son las tropas de choque de los estadounidenses y que han estado en todos los líos habidos y por haber. Por supuesto, ellos fueron los que desembarcaron en Omaha en la Operación Overlord, el Desembarco de Normandía, vaya.

Los bombardeos comenzaron un 18 de enero hora española. Me llamó el director de Ideal, Melchor Saiz Pardo y me ofreció un contrato. Una redactora del periódico había pedido una excedencia, estallaba la guerra y me ofrecían sustituirla. Me pillé un avión y volví a Granada.

Durante todos esos días los Gobiernos occidentales pidieron a los periodistas que dejaran Bagdad porque sus vidas correrían peligro. Se fueron todos salvo dos, el corresponsal en Jerusalén de la CNN, Peter Arnett; y Alfonso Rojo, que trabajaba para el Mundo.

El hecho de que un periodista español, Alfonoso Rojo, permaneceiera 55 días en Bagdad bajo el fuego de los aliados fue un hecho histórico sin precedentes en el Periodismo español. El periódico El Mundo acababa de nacer el año anterior y se marcaba un tanto de aúpa. Para los recién licenciados en Periodismo, Alfonso Rojo, que publicaba en El Mundo sí pero también sus crónicas aparecieron en diarios de todo el mundo, era nuestra rocandrollstar.

¿Cómo acabó la cosa? Alfonso Rojo terminaría largándose de El Mundo con un cabreo monumental.

¿Qué hace ahora? Pues dirige ‘Periodista Digital’ y se dedica a hacer cosas feas que lo son aún más viniendo de un tipo como él, un poco peliculero y fantasmilla pero buen periodista, al menos hasta que decidió dejar de serlo.



¿Qué cosas feas son? Pues le da por publicar contenidos periodísticos que no son suyos y los tribunales le han condenado.

¿Qué ha hecho ahora? Pues podría haber incurrido en un plagio como una catedral. Según Luis Alfonso Gámez, periodista, amigo y mi primo, le han calcado un post publiado en su magnífico blog, Magonia. Luis Alfonso lo cuenta en su blog.

¿Qué podemos hacer? Pues de momento, vamos a darle un meneíto.

Conclusión: Alfonso Rojo ha pasado de ser todo a nada.

12 comentarios:

CHIQUI ESTEBAN dijo...

Cuando ADN.es aún existía como medio de verdad, Periodista Digital solía copiar artículos completos de la sección de Cultura (y otras), incluyendo el titular calcado. Al ser contenido Creative Commons, podía hacerlo simplemente poniendo fuente y enlazando, pero no. Copiar y firmar "Periodista Digital" costaba el mismo trabajo pero parecía gustarle más. Sólo cuando llegaban cuatro o cinco mensajes de queja, o alguna amenaza de denuncia, metía, en medio del artículo, un "según cuenta [nombre del redactor de ADN.es]", y normalmente sin enlace ni nada...
En fin. Lo que ha conseguido, al menos para mí, es que dude de si realmente lo que contaba desde Irak era real, si él lo había vivido, o si se pasaba el día en el hotel inventándose los textos o los copiaba de algún otro que estuviera allí.
Que afán por cargarse uno su propia reputación...

Lucía Martínez Odriozola dijo...

Yo también he rectificado el recuerdo. Hasta hoy le era favorable.

aberron dijo...

¿En serio os acabáis de dar cuenta de que este tío es un caradura? ¿Dónde habéis estado los últimos diez años? :-/

Javier F. Barrera dijo...

Querido Fogonazos. La respuesta a la pregunta de tu comentario es, lógicamente, "NO!!!". De hecho, por el post va una linkada a una condena de 2007. Pero lo cierto es que tras la salida de El Mundo ya había entrado en barrena. Y que, hoy, tras conocer lo que ha hecho con mi primo Luis Alfonso, me lo he tomado por lo personal. De todas maneras, agradezco un montón tu comentario, y que hayas llegado hasta el Pil Pil, mi pequeño blogcito que hoy vía Twitter me lo estáis mareando con tanto RT en el tuiter. Gracias y fue un placer comer juntos en Sevilla. Mantengamoslo ;-)

aberron dijo...

Jajaja! El placer fue mutuo :-) Y aunque no comente, entro aquí bastante a menudo. Respecto a mi comentario, no se refería únicamente a tu entrada. Hoy he tenido la sensación de que todo el mundo se caía del guindo tras lo de Alfonso, cuando llevan años haciéndolo plagiando a otros medios y a un montón de blogs.

Saludos y a ver si nos vemos en otro 'sarao', que me quedé con ganas de seguir la conversación :-)

Javier F. Barrera dijo...

Pues sí Fogonazos. Que sepas que el primer sorprendido soy yo. Podríamos generalizar y decir que vía Twitter todo quisqui ha retuiteado este post, lo cual me alegra. Y sí, puede parecer que nos hayamos caído todos hoy del guindo (es cierto que hay comentarios en Meneame y en Twitter al respecto), pero si estarás de acuerdo que igual, y solo igual, ya no quedarán impunes al menos entre nosotros, los periodistas, este tipo de prácticas. QUe ya de paso, ya nos vale a los periodistas, que nunca no sponemos de acuerdo salvo para ir a comer y de cañas ;-) Abrazotes.

aberron dijo...

Tío, no me llames Fogonazos, que soy una personaa!! Jajajaja :-)

Luis Alfonso Gámez dijo...

Yo, primo, sólo puedo decir una cosa: gracias.

Y, sí, soy de los habituales de este blog, aunque no suela hacer comentarios.

Un abrazo y nos vemos pronto (n os leemos siempre).

Javier F. Barrera dijo...

Antonio! Es que tengo la manía de decirle ‘El del Tuenti’ a Ícaro, ‘Magonia’ a Luis Alfonso o ‘El malaprensa dice’ por Josu Mezo... Don Antonio, Marqués de Fogonazos, será a partir de ahora ;-)

Laura dijo...

No, no sorprende para nada. Periodista Digital atesora una de las trayectorias más vergonzosas del periodismo español. De hecho yo empecé Carpe Diem allí (meteduras de pata de una recién llegada en aquel entonces) y en cuanto empecé a conocer al medio lo quité. Lo de copiar y pegar contenido de blogs es una de sus prácticas más frecuentes, entre muchas otras del mismo -impresentable- estilo. Y luego este señor se sube a los estrados a dar cátedra de periodismo, ayy. Por cierto, meneado.

elratotonto dijo...

Vaya, primero fue su hermano, David Rojo (el negro que le publicó el libro a Ana Rosa Quintana y que plagió al menos dos textos), y ahora es él... La cosa viene de familia, o a lo mejor es que ha vuelto a ser David el negro. Por cierto, David es profesor de Periodismo en la Facultad de CC. de la Información de la UCM. Así va el país.

Carlos Gámez Kindelán dijo...

Estimado Javier,
soy Carlos Gámez. Actualmente trabajo haciendo gráficos en lainformacion.com. Ya ves el tiempo que he tardado en sumarme a esta truculenta historia. En mis pocos años como profesional me he topado con varios señores de este nivel. He tenido esa mala suerte, qué le vamos a hacer. Las malas prácticas suceden, desafortunadamente, en todas las profesiones. Sólo quiero expresar un humilde consejo para aquéllos que están empezando o para los delicados de memoria. Nunca, nunca idealizéis a nadie. Las bajezas del ser humano siempre se esconden detrás de un bonito traje o de una aparente bondad. Y no lo disculpo, pero si he de elegir prefiero a un cabrón con carné de identidad que a un cabrón que no puedo identificar. Para lo demás, existen profesionales que no temen enfrentarse a la verdad. Como puedo comprobar aquí mismo.
Ánimo y enhorabuena por el blog!

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