De la Tribu a la Manada I
Haití y la cobertura del terremoto
De los periodistas y los medios
Manu Leguineche y ‘La Tribu’

1 de febrero de 2010

El miércoles 13 de enero de 2010 un terremoto llevó la desgracia al país más desgraciado de América: Haití. Hoy, 26 de enero de 2010, dos semanas completas después, me atrevo a redactar este post después de haber seguido este tema muy pero que muy de cerca, ya que he estado una semana completa de vacaciones y he podido dedicarme a ello. Nunca he sido corresponsal de guerra o enviado especial a desastre alguno. Por tanto escribo desde la distancia pero con respeto. Os aviso que este post es muy largo. Así que no os quejeis luego.


1.-De los periodistas y los medios. Manu Leguineche y ‘La Tribu’
2.-
De los periodistas y los medios. Ryszard Kapuscincski y ‘La Manada’
3
.-Los cinco estadios de la información (The sooner the best?)
4.-Diez joyas periodísticas patrias (O de cómo ha cambiado esto del Periodismo)
5.-
Los Breaking Twitts (Las redes sociales como vanguardia informativa) (Por publicar)

Pocas cosas me han dolido más que no haber podido conocer a Ryszard Kapuscinski, menos mal que nos quedan sus libros y su experiencia. Manu Leguineche anda por ahí y estamos tratando de entrevistarle para 1001Medios. Creo que me he leído todos (o casi) los libros de ambos.

1.-De los periodistas y los Medios. Manu Leguineche y ‘La Tribu’

Escribió una obra mítica ‘La Tribu’. Arsenio Escolar escribe: "Muchos periodistas de mi generación le debemos en parte nuestra vocación profesional a Manu Leguineche. Sus crónicas de los años sesenta y setenta desde algunos de los conflictos más relevantes de aquellos tiempos eran un ejemplo al que los cachorros del oficio nos asomábamos entre estupefactos y sanamente envidiosos (...) Uno de mis primeros libros sobre nuestra profesión fue 'La Tribu', la ágil crónica disfrazada de novela sobre la caída del dictador Francisco Macías en Guinea que Manu escribió por aquel entonces (...) Tengo el libro delante, ajado, manoseado. En la portada, sobre un fondo amarillo, está la foto de Macías, conducido por alguien que parece un enfermero y por tres soldados, no sé si camino del juicio donde fue condenado o camino del pelotón de fusilamiento. En la solapa de la contraportada hay otra foto, la de un jovencísimo Manu, mucho pelo, gafas de concha, camisa a cuadros, dos anaqueles llenos de libros detrás".

En efecto, Manu Leguineche y ‘La Tribu (Guinea Ecuatorial 1979-1996)’ suponen una especie de despertar de la profesión periodística española tras la Dictadura de Franco con sus censuras y oprobios. Francisco Umbral, en su crítica al libro cuando apareció en 1980, deja escrito en El País: "La libertad no era un libro. Mucho más fácil, era un pasaporte. Recostado en Valladolid con Miguel Delibes, te sujetaba nuestra prosa, pero tiraba más de ti la prosa del mundo, que dijo Merleau-Ponty. Leguineche, metáfora y enigma de una generación que encontró por sí misma el camino del universo. En cada crónica,
en cada libro, como ‘La Tribu’, un joven enviado especial está librando por la libertad de España (aunque sea en Guinea) las guerras que nosotros, puñeteras reinonas, no supimos).

A nuestra generación (1965) nos llega de la mano de los profesores de la Universidad, que la citaban siempre con reverencia y una pizca de envidia. ‘La Tribu’ "es la crónica de un golpe de Estado, pero ante todo es la radiografía de una profesión, la de los reporteros", dice la contraportada de la edición de Espasa Calpe de la cuarta edición (1996). El propio Leguineche, en el prólogo, escribe:
"Han pasado tan solo 15 ó 16 años y, sin embargo, se diría que la historia de esta novela, el golpe de Estado de Obiang contra su tío Macías en Guinea Ecuatorial, y la de sus personajes, los periodistas que cubrieron el golpe, ocurrió por lo menos hace un siglo. El Telón de Acero no había caído, resistía la Guerra Fría, los periodistas transmitían por teléfono o por télex, la CNN no había nacido y con ella y la tecnología la retransmisión al instante, la globalización informativa. Como quien dice, La Tribu se encontraba en el paleolítico superior. El periodismo es más aséptico y más despersonalizado".

Esto es de 1996, antes de Internet... Pero en el capítulo segundo, titulado ‘Fondo de reptiles’, ya se puede leer este diálogo, tan de actualidad que pone la carne de gallina: "Pero los lectores -decía Saravia- están igual que nosotros, son tan perezosos mentales como nosotros, han desertado de los quioscos. Para los dueños de los periódicos la culpa es nuestra, para nosotros es solo suya". Treinta años después (el libro es de 1980), ninguno de los dos bandos hemos aprendido nada de nada de nada. ‘La Tribu’ de Manu Leguineche sí logra convertirse en un clásico, por frases como la anterior y porque no solo resiste el paso del tiempo sino que ancla un momento del Periodismo en la Historia. Y lo cuenta con fulgor.

Arturo Pérez Reverte, en Pueblo, escribió en su día: "Manuel Leguineche los ha bautizado como ‘La Tribu’. Desempeñan una modalidad -el gran reportaje en zonas bélicas- con la que sueñan numerosos alumnos de las escuelas de Periodismo. Leguineche retrata la variada fauna reporteril. Son ellos quienes, en el mundo cada vez más frío y automatizado de la información, rozan con mayor frecuencia la aventura". Enrique Ybarra, en El Correo: "Los diálogos de los reporteros nos sumergen en la grandeza y miseria de una profesión de moda". José Acosta en El Diario Vasco: "
Es un buen ejemplo de cómo el Periodismo tiene resortes para salvarse de la ramplonería que amenaza a sus mejores y eternos valores".

Como se puede observar,
‘La Tribu’ logra almenos, tres cotas: Respeto, Respeto y Respeto. El Periodismo, hace treinta años, podía estar pasando un mal momento. El Periodismo, podía estar cambiando por la tecnología. El Periodismo podía estar amenazado por los lectores y por los dueños de los medios. Y, peor, el Periodismo podía estar herido de muerte por los propios periodistas. Pero Manu Leguineche y ‘la Tribu’ eran los campeones, los ases, los magníficos. Mientras existiera ‘La Tribu’, el Periodismo tendría esperanza. Pues tampoco. Leamos, releamos ahora a Ryszard Kapuscinski, y veamos las razones.

2 comentarios:

juanlu sánchez dijo...

Esta serie promete. Felicidades por hacer cosas así en tu blog, porque te gusta :)

Javier F. Barrera dijo...

Gracias! Ya tengo tres posts, a ver si logro terminar los cinco restantes!

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